Avanza proceso para que la ciénaga de Ayapel sea incluida en la lista de Ramsar
Ayapel. El Ministerio de Ambiente adelanta el proceso para que el complejo cenagoso de Ayapel sea incluido en la lista internacional de humedales Ramsar y así se pueda acceder a recursos de cooperación internacional para la conservación de este ecosistema.
Así lo dio a conocer en los últimos días la cartera ambiental luego el presidente Juan Manuel Santos designara como humedales con sello Ramsar a la laguna del Sonso, en Valle del Cauca; y la ampliación de la laguna de Otún, en Quindío.
Junto a la ciénaga de Ayapel también avanzan las gestiones para que los lagos de Tarapoto, en el Amazonas; el complejo de humedales del bajo Atrato, en el Chocó, y el río Vita, en el Vichada, obtengan reconocimiento de importancia internacional.
Estudios recientes de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge – CVS -, han revelado que el acuífero superior de Ayapel, entendido como los primeros 50 metros de profundidad se encuentra contaminado por el mercurio utilizado en la extracción ilegal de oro y por coliformes fecales.
Una investigación publicada el año anterior por la Universidad Nacional de Colombia concluye que una carta estratégica que puede contribuir al logro de un desarrollo sostenible de la ciénaga de Ayapel sería su inclusión en la Convención Ramsar y que el complejo cenagoso cumple con varios de los criterios para hacer parte de esta lista de humedales.
PARA SABER MÁS
La Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, llamada la Convención de Ramsar es el más antiguo de los modernos acuerdos intergubernamentales sobre el medioambiente. Como tratado, se negoció durante el decenio de 1960 entre países y organizaciones no gubernamentales preocupados por la creciente pérdida y degradación de los humedales en el mundo, como hábitats para las aves acuáticas migratorias. El nombre de la convención se debe al lugar donde nació, la ciudad iraní de Ramsar.
El tratado que ofrece el marco para la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos, entró en vigor en 1975 y desde entonces, casi el 90 % de los estados miembros de las Naciones Unidas se han adherido al tratado.



