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Transformación social y cambio, rol protagónico de la mujer

Hace 40 años, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó un día para celebrar los derechos de la mujer y la paz internacional. Así, cada 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, el cual tiene como objetivo hacer una reflexión sobre los avances alcanzados por las mujeres.

El primer acuerdo internacional que consagró el principio de igualdad de género se estableció en la Carta de las Naciones Unidas, que se firmó el 26 de junio de 1945 en San Francisco, al terminar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional, y entró en vigor el 24 de octubre del mismo año. En la misma, se indicó que las naciones deberían de trabajar conjuntamente por el respeto de los derechos humanos y a las libertades sin hacer distinción de sexo.

Sin embargo, 72 años después y aunque las mujeres han ganado “voz y voto” en terrenos que antes eran impensables, tales como la política, la economía, la academia y hasta en la misma Iglesia, siguen luchando para alcanzar esa igualdad efectiva en todos los aspectos de su vida; la inequidad salarial y el acceso a oportunidades, sólo por citar algunos ejemplos.

Según la Organización de las Naciones Unidas, las desigualdades entre el hombre y la mujer están muy arraigadas en las sociedades. “Las mujeres están mal representadas en los gobiernos, los parlamentos y los consejos de administración de las empresas. Tampoco tienen acceso a un trabajo decente, se enfrentan a la segregación ocupacional y sufren diferencias por su sexo. A veces también se les niega el acceso a la educación básica y a los servicios de salud y, en todas las regiones del mundo, son víctimas de la violencia y la discriminación”.

Según el informe que desde 2006 realiza cada año el Foro Económico Mundial (WEF) sobre el grado de desigualdad entre hombres y mujeres, la brecha entre ambos géneros no será posible de cerrar hasta dentro de 170 años. El reporte, que analizó los avances en aspectos como la educación, la salud y supervivencia, las oportunidades económicas y el poder político, reveló que en el 2016 la brecha entre hombres y mujeres en Colombia superó el 31%, situándose entre los peores lugares de Latinoamérica.

Respecto a esta situación, Martha Ordóñez, consejera presidencial para la Equidad de la Mujer, indicó: “Hay que hacer un reconocimiento a las luchas y a las conquistas de las mujeres por reivindicar sus derechos humanos, para tener un empleo digno, para transitar con libertad en cualquier espacio público, para recibir atención médica, para educarse, para acceder a créditos, para poseer la tierra, para ser elegidas, ocupar altos cargos, a ser autónomas y a decidir sobre su cuerpo, a vivir vidas libres de violencia, en esta misma linea está nuestro compromiso desde el Gobierno y de todos los colombianos, especialmente los hombres quienes deberían de ser garantes de los derechos, de defender la igualdad en los espacios sociales y económicos”.

Vida laboral y mujeres

El tema central del Día Internacional de la Mujer de este 2017, según la ONU, será Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030, puesto que, “por un lado, los avances tecnológicos y la globalización brindan oportunidades sin precedentes. Por otro lado, están en aumento la informalidad laboral, la desigualdad de los ingresos y las crisis humanitarias”.

En este contexto, apenas el 50% de las mujeres en edad de trabajar están representadas en la población activa mundial, frente a un 76% en el caso de los hombres. Es más, una abrumadora mayoría de las mujeres trabaja en la economía informal, o trabajos de medio tiempo, se concentran en empleos peor remunerados y con menos cualificaciones, con poca o ninguna protección social.

Según el análisis del Grupo de Alto Nivel Sobre el Empoderamiento Económico de las Mujeres del Secretario General de las Naciones Unidas, para lograr la igualdad en el lugar de trabajo será preciso ampliar las oportunidades de empleo y de trabajo decente. A tal fin, los gobiernos deberán realizar esfuerzos concertados para promover la participación de las mujeres en la vida económica; los colectivos importantes, como los sindicatos, tendrán que prestar su apoyo; y se deberá dar cabida a la voz de las propias mujeres para generar soluciones que permitan superar las barreras actuales a la participación de las mujeres. “Hay mucho en juego: si se logra avanzar en la igualdad de género, podría darse un impulso al PIB mundial de US$12 billones de aquí a 2025”.

Respecto a esta situación, Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora Ejecutiva de ONU Mujeres, expresó que también es preciso actuar con determinación para eliminar la discriminación que las mujeres encuentran en múltiples frentes, que convergen más allá del tema del género: la orientación sexual, la discapacidad, la edad avanzada y la raza. Estos factores contribuyen a la desigualdad salarial.

A la par, Chidi King, directora del Departamento de Igualdad de la Confederación Sindical Internacional (CSI), principal organización internacional de sindicatos que representa los intereses de las trabajadoras y trabajadores en todo el mundo, precisó que “al entrar en el mercado laboral formal, el trabajo remunerado de las mujeres y su rol como trabajadoras tiende a considerarse como secundario o complementario a su rol principal de “ama de casa”. Esto, a su vez, repercute en la forma en que son remuneradas. Aunque tengan cualificaciones similares o mejores que los hombres, las competencias de las mujeres no se valoran del mismo modo que las de ellos, y su evolución profesional es más lenta.

Según el Observatorio Público de Empleo, en  2016 la tasa de desempleo de las mujeres colombianas era del 11,8%, casi el doble que la de los hombres con un 6,7%. A esta situación se le suma que las mujeres cobran, en promedio, 24% menos que los hombres.

“Seguimos en proceso de discriminación. Todavía nos falta mucho, en el nivel profesional básico,  pregrado, hay cifras que indican que estudian más las mujeres. La empresa es un lugar donde nos estamos equiparando. Sin embargo, en cargos directivos no, siguen existiendo brechas”, indicó Ochoa, quien además señaló que en términos de salarios “hay una diferencia entre el 17% y el 20% del pago por hacer el mismo trabajo. Sólo por ser mujeres nos pagan mucho menos”.

Vía El Mundo.

 

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