SAN JORGE

Empresas mineras impulsan nuevos emprendimientos en comunidades del alto San Jorge

Para el ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Luis Gilberto Murillo, es posible hacer una minería responsable con el desarrollo de nuevas tecnologías más eficientes, con licenciamiento ambiental, con proyectos sociales que no busquen solucionar los problemas estructurales de los territorios sino aunar esfuerzos con las administraciones locales, dejando capacidades instaladas y acciones que perduren.

Al criterio del jefe de la cartera ambiental del Gobierno Nacional se suma un estudio realizado por el investigador Gustavo Adolfo Aristizábal, candidato a Doctorado en Ingeniería – Ciencia y Tecnología de los Materiales, de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, donde concluye que las empresas del sector minero deben apoyar a las comunidades adelantando proyectos productivos en los territorios donde desarrollan su actividad, para lo cual deben reconsiderar la forma de hacer responsabilidad social, pues en la mayoría de los casos esta se ha enfocado en desarrollo de infraestructura.

En este sentido, dos compañías mineras con presencia en la región del alto San Jorge vienen ejecutando acciones de responsabilidad social promoviendo el desarrollo de emprendimientos productivos en las comunidades de sus áreas de influencia, paralelamente al desarrollo de la actividad minera.

Recuperando la vocación agrícola

En noviembre de 2016, la compañía productora de ferroníquel Cerro Matoso, con el fin de incidir en la vocación económica de la región contribuyó a la formalización de la empresa comercial agrícola de orden privado y constituida por 200 accionistas denominada “Legado Alto San Jorge S.A.S.”.

El proyecto agrícola implementado con el apoyo de Cerro Matoso está ubicado a pocos kilómetros del complejo minero. | Foto: Cortesía

La iniciativa empresarial conformada por las comunidades de los cabildos indígenas, afro colombianas y miembros de las juntas de acción comunal del área de influencia de la mina de níquel ubicada en el sur de Cordoba, desarrolló el proyecto agrícola de cultivo de melón, del cual en abril de 2017 se vendió con éxito en Montelíbano la primera cosecha, que superó las cuatro toneladas.

El área de influencia directa de la mina de níquel de Cerro Matoso la conforman las poblaciones de Bocas de Uré, Puerto Colombia, Pueblo Flecha, Puente Uré, La Odisea, Centroamérica y Torno Rojo, en jurisdicción de los municipios de San José de Uré y Puerto Libertador.

De acuerdo con Ricardo Gaviria Jansa, presidente de Cerro Matoso, el proyecto agrícola tiene una visión de gran escala, que va mucho más allá del melón o los cultivos de ciclo corto, debido a que contempla para los próximos años la siembra combinada de cultivos de corto y largo plazo, como también la posible inclusión de transformación industrial de los productos.

Luis Eduardo Marulanda, vicepresidente de Asuntos Externos de Cerro Matoso ha indicado que la labor de responsabilidad social que desarrolla la compañía minera en ningún caso busca sustituir la función del Estado en el territorio. | Foto: Cortesía

“El programa comenzó con la siembra de melón de variedad Caribbean Gold, con el objetivo de volver a acercar a nuestra gente a las prácticas agrícolas que estaban un poco olvidadas, como  también generar ingresos tempranos”, sostiene el directivo de la compañía.

Luis Enrique Salcedo Hoyos, del corregimiento Puerto Colombia, municipio de San José de Uré, considera que, “la expectativa principal es que Legado sea un negocio autosostenible para poder sacar adelante a las familias de esta zona del alto San Jorge”.

Para Darlis Rojas, representante legal de Legado, “El proyecto es una realidad en el Alto San Jorge, gracias a Dios y a la empresa Cerro Matoso, estamos en estos momentos produciendo melón y con visión a otros productos”.

Darlis Rojas, líder del proyecto explica que iniciaron con 12 hectáreas pero que la meta en el mediano plazo es llegar a 50 hectáreas cultivadas. | Foto: Cortesía

El aporte de Cerro Matoso está orientado a lograr la generación de sostenibilidad económica, social y ambiental de las actividades agrícolas de modo que se constituyan en el soporte de las familias de la región y cambien el imaginario cultural de depender de la mina.

“El proyecto logrará resultados muy positivos en la medida en que los microempresarios con todas sus familias se empoderen de la iniciativa, que propone una transformación de la calidad de vida de todos los beneficiados que, a su vez, son emprendedores”, asegura Gaviria Jansa.

Minería y miel

Colombia se encuentra en la línea del cinturón del Pacífico, considerada una franja estratégica y con potencial de cobre. Se habla de un depósito de 500 millones de toneladas del mineral, que pondrían al país en el mapa de la gran minería.

En la actualidad en el país hay varias iniciativas para exploración y potencial explotación de cobre, entre las que se destaca la que adelanta la empresa canadiense Minerales Cordoba,  en el corregimiento San Juan, municipio de Puerto Libertador.

La apicultura no solo es una alternativa económica para la zona del alto San Jorge, sino una verdadera oportunidad de desarrollo económico. | Foto: Cortesía

Paralelo a las labores exploratorias de cobre, la compañía viene adelantando desde hace seis años un proyecto productivo de apicultura que beneficia a 21 familias del área de influencia conformada por las poblaciones rurales de: San Matías, San Juan Viejo, San Juan Nuevo y Las Claritas, que han encontrado en la miel un segundo ingreso.

Con esta iniciativa enmarcada en la responsabilidad social empresarial, Minerales Cordoba busca generar microeconomías sostenibles que impacten positivamente en la calidad de vida de los habitantes de esta zona del alto San Jorge.

Las más entusiasmadas con el proyecto son las mujeres. La apicultura no exige dedicarle todas las horas del día, lo que les permite realizar otras actividades y estar pendiente del hogar. | Foto: Cortesía

Everlides Pertúz, quien por muchos años tuvo como única labor los quehaceres del hogar, ahora es una de las apicultoras de la región. Para esta mujer el apoyo de Minerales Cordoba para sacar adelante el proyecto de apicultura se ha materializado en las capacitaciones que han ofrecido a los campesinos, la entrega de colmenas, abejas y asistencia técnica.

La comercialización del producto no ha sido obstáculo para las familias apicultoras. En promedio, cada trimestre cosechan 730 kilos de miel, que son comercializados en las mismas poblaciones rurales y en las áreas urbanas de Puerto Libertador y Montelíbano, generando ingresos cercanos a los 15 millones de pesos.

Para Darney Ceballos Espinosa, gerente de sostenibilidad ambiental y social de Minerales Cordoba, la compañía planea que más de cien familias de la zona se beneficien con el proyecto apícola, ya que no compite con las labores exploratorias que se desarrollan en la región.

Una familia con 40 colmenas puede llegar a producir cada año dos mil kilos de miel que le representarían ingresos aproximados a los veinte millones de pesos. | Foto: Cortesía

Esperanzas

En momentos de postconflicto, los proyectos impulsados por Cerro Matoso y Minerales Cordoba han generado expectativas entre los campesinos de esta región del sur de Cordoba, que históricamente ha tenido a los cultivos ilícitos como una de las principales fuentes de ingresos y que ha sido golpeada por la violencia.

La minería bien hecha en tiempos de paz también puede transformarse en esperanza y oportunidad para el desarrollo rural.

 

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