Espiritualidad | ¿En qué consiste la bendición de Dios?

Podremos afrontar todo un viacrucis a nuestro alrededor, pero si tenemos fe lograremos levantarnos para continuar. Dios jamás deja de irradiarnos su luz.
Algunos se atreven a decir que, a pesar de que rezan todos los días, “no son bendecidos por Dios”. Para ellos, la oración no los libera de problemas y por eso trastabillan en su fe.
Argumentan que “el Señor no los protege” y que supuestamente “Él los deja enfermar” y que “los deja a la deriva”.
Es obvio que todos ellos quieren y buscan salud, tranquilidad, éxitos en sus finanzas y amor.
Anhelan todas las bendiciones que sean posibles y siempre quieren encontrar los favores de Dios en sus vidas, pero no hacen nada para merecerlos.
Ojo: las bendiciones de Dios sí nos pueden cambiar la vida, pero solo depende de nosotros conseguir el apoyo celestial.
Debemos saber que la referida bendición es el acompañamiento que hace Dios para que, en medio de las tormentas, el barco de nuestra vida llegue a puerto seguro.
Desde la perspectiva que se lee en las Sagradas Escrituras, contar con el ‘visto bueno’ de Jesús es gozar de una declaración de su buena voluntad
Es decir, su bendición no nos libra de la travesía, pero sí nos garantiza que Él estará acompañándonos en medio de cualquier viacrucis.
Mejor dicho: no por mucho rezar nos vamos a librar de la adversidad. Pero confiar en Él hace que seamos capaces de comprender, en medio de las tribulaciones, que podremos salir adelante e incluso terminaremos más fortalecidos de cualquier circunstancia difícil.
Contar con la gracia de Jesús es saber con certeza que, pase lo que pase, Él siempre estará ahí para fortalecernos, para no dejarnos nunca solos y para que nuestra vida no naufrague en la tempestad.
Por otro lado, contar con la Santa Venia no quiere decir que debamos ir a comprar la lotería para volvernos millonarios de la noche a la mañana. No podemos dejar nuestro futuro en las manos del azar.
Y no es cierto que Dios bendiga a unos y a otros no. Lo que sucede es que no todos están dispuestos a abrir las puertas de sus corazones para que su luz entre en ellos.
Cuanto más confiemos en Dios, más grandes serán sus bendiciones.
Dios desea protegernos a todos, pero el resultado de quien se salva depende de la respuesta de cada quien.
Usted, yo y todos los que estemos interesados en dejarnos irradiar por su gloria debemos llenarnos de fe y saber esperar el momento preciso de su misericordia.
Claro está que el Creador no nos impone ni nos obliga a seguir su palabra; Él nos da la libertad para escoger si nos permitimos gozar de su bendición.
Total: si queremos disfrutar de los favores y también de la prosperidad de Dios, debemos comenzar a pedirle a Él sabiduría para saber administrar todo lo que nos dará.




