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Espiritualidad | ¡Desátese de lo que ya no lo deja avanzar!

A veces es mejor dejar de insistir, soltarse y tener la fe necesaria en lo que vendrá. Quedarse tercamente en el mismo lugar soportando una situación insostenible no tiene sentido.

¿Ha estado a punto de desistir de algo porque siente que se le va de las manos o porque definitivamente no vale la pena seguir?

Hablo de aquellas situaciones en las que sentimos que las cosas no resultan porque nos sentimos como ‘arando en medio del desierto’.

¿Le ha ocurrido?

Eso obedece a que hay temas pendientes que reaparecen, nos hacen dar palos de ciego y nos obligan a cuestionar nuestros propósitos.

También eso nos pasa porque no hemos aceptado la realidad y, más allá de que queramos algo, hay circunstancias que definitivamente nos dicen: “Ya no más”.

Dependiendo de cada experiencia, finalmente nos damos cuenta de que eso de ‘insistir, persistir y nunca desistir’ no siempre funciona al pie de la letra.

No podemos cerrar los ojos y pensar que hay que forzar lo que no tiene razón de ser. Si somos tercos, en algún momento, la vida nos va a restregar a su manera que estamos perdiendo el tiempo.

Debemos enfrentar esas situaciones y aclararlas, entre otras cosas, para continuar con nuestro crecimiento.

Ojo: el tema no es solo de pasión o de una exigencia rigurosa; la vida también nos envía mensajes y es preciso poner los pies sobre la tierra para no quedarnos dando vueltas ‘sin ton ni son’.

¡Aceptémoslo! Hay cosas que son inviables y debemos asimilar que, más allá de hacer nuestro mayor esfuerzo, ciertas situaciones no funcionan.

Yo sé que en todas las instancias hay altibajos, hay cosas que nos encanta hacer y otras que preferiríamos no tener que asumir. Eso es normal. Pero si lo que hoy hacemos se ha convertido en una mera obligación aburrida, que simplemente consume nuestras energías, debemos plantearnos la posibilidad de dejar de hacerlo.

Debo precisar que desistir no implica falta de voluntad o que seamos débiles y cobardes. Desistir es tener la voluntad suficiente de no seguir desgastándonos emocionalmente.

Aunque no lo crea, a veces decir ‘basta ya’ es una decisión inteligente. Es más, yo diría que dar un paso al costado también es un acto de valentía.

Salir de lo que no nos hace bien y de lo que nos desgasta implica tener el valor de abrir los ojos y reconocer que hay cosas, personas y situaciones que ya no suman y, por ende, restan.

Atarse a un propósito que no funciona no nutre nuestra alma; todo lo contrario, la desestabiliza.

¡No nos alejemos de la realidad! No podemos quedarnos atrapados en una burbuja de agua de jabón que, en cualquier momento, se nos revienta.

Por: Euclides Kilô Ardila

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