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La batalla de Boyacá, una maniobra militar para la historia

El grupo de exploradores patriotas llegó para informar sobre las novedades del frente de batalla a su comandante, el general Simón Bolívar.

Las noticias del desplazamiento de las tropas realistas comandadas por el brigadier José María Barreiro inquietó a Bolívar, quien en un intento por cortar la avanzada del enemigo hacia Santafé de Bogotá, decidió entrar en batalla.

Corría la tarde del 7 de agosto de 1819 cuando la vanguardia del ejército Libertador hizo contacto con el frente de batalla de los Realistas que llegaron desde el norte del río Teatinos, dispuestos a cruzar el puente de Boyacá con destino a la capital. Bolívar, previendo esta movida, ordenó a su vanguardia comandada por el general Francisco de  Paula Santander para que asaltara de inmediato el campo de los Realistas que en ese momento se encontraban almorzando.

La primera escaramuza fue rápida y violenta, tomó por sorpresa a la vanguardia del ejército de Barreiro, quienes en tropel tuvieron que emprender la retirada hasta el Puente de Boyacá. Los primeros muertos cayeron de bando y bando, la tierra bebió con avidez la sangre de los combatientes mientras el sonido del metal contra el metal y la pólvora envolvían la batalla.

En simultáneo la retaguardia patriota al mando del general José Antonio Anzoátegui, se enfrentó al grueso del ejército Realista que llegó como una tromba por el camino de Samacá, desatando el fragor de la batalla con una música de gritos de dolor, triunfo y muerte.

Bolívar, quien vigilaba el campo de batalla se desplazó hasta la Casa de Teja, tomó posición y observó el Puente de Boyacá, siguió con atención al ejército de Barreiro y con rapidez formó un frente al lado opuesto del río, dividiendo a la vanguardia Realista del resto del ejército.

A las 3:00 de la tarde el combate alcanzó su mayor intensidad. Las dos vanguardias se enfrentaban en los alrededores del puente de Boyacá mientras que los Patriotas les cortaban el paso del grueso del ejército Realista que se debatía a muerte en la planicie del camino de Samacá.

Pero en ese momento las fuerzas libertadoras aún conservaban su unidad y todavía mantenían perfecta comunicación con el comando de Bolívar, por lo que los movimientos de batalla fueron coordinados y contundentes para decidir el destino de la batalla.

Fue así como las fuerzas del Ejército Patriota coordinaron una de las movidas militares que permitió atravesar como una lanza a los realistas que peleaban en la planicie y quienes en desorden tuvieron que retroceder dejando en su camino varios muertos y heridos.

Simultáneamente, Francisco de Paula Santander ordenó a los guías de Casanare, guiados por José María Ruiz, pasar al riachuelo Teatinos unos metros más arriba para envolver por la espalda a la vanguardia realista y así sorprenderlos en combate.

El desconcierto que generó la maniobra en el grupo de realistas sembró el caos en la vanguardia de Barreiro, quienes vieron con temor la arremetida de los batallones Cazadores y Primero de Línea que cruzaron con velocidad sorprendente el río para aplastar a sus enemigos, controlando definitivamente el objetivo de la operación: el Puente de Boyacá.

De esta forma y unos metros más al norte por el camino de Samacá, el general Barreiro pasó a la defensiva para tratar de rehacer su infantería, sin embargo el estratega militar no esperaba la velocidad con la que fue atacado por las tropas de Bolívar, aguzando así la rendición de los realistas, quienes escaparon en grupos con una lluvia de plomo tras de sí.

Así mismo se rindió la vanguardia realista ante la fuerza militar de la patriota, con su comandante Santander, considerado el ‘Héroe de Boyacá’. Los jefes españoles y la división realista casi al completo, unos 1.600 soldados de tropa americana, fueron hechos prisioneros.

La batalla terminó a las 4 de la tarde con el enfrentamiento que culminó la llamada Campaña Libertadora de 1819 que se mantuvo durante 77 días. El mismo día de la batalla pero ya en horas de la noche, el coronel de los realistas, Barreiro, fue capturado por un soldado que en ese momento lo encontró mientras se refugiaba en unas rocas cercanas al lugar.

Él y otros 37 oficiales españoles hechos prisioneros el día de la batalla, fueron ejecutados el 11 de octubre de 1819 por orden de Francisco de Paula Santander, dentro de la consigna de guerra a muerte.

Por David Stevens Vasco Arbeláez

Foto: Batalla de Boyacá. Óleo de Martín Tovar y Tovar, París 1890.

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