Sin hablar, con una hora de sol al día y totalmente solo vive Otoniel en cárcel de Estad Unidos

Metido en su celda durante 23 horas al día, incomunicado con el resto de los reclusos y sin poder hablar con ningún miembro de su familia: así ha pasado sus días el exjefe del Clan del Golfo Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, uno de los narcotraficantes más poderosos e importantes del país, desde que fue extraditado a los Estados Unidos el pasado 4 de mayo de 2022.
Además de estar en una de las cárceles de extrema seguridad más imponentes de Norteamérica, Úsuga fue cobijado bajo las Medidas Administrativas Especiales -más conocidas como SAM, por sus siglas en inglés- que son aplicadas solo a los criminales más peligrosos del mundo.
Entre las restricciones que incluyen las SAM, se encuentran monitoreos intensivos y aislamientos de presos que ya tenían decretados el confinamiento solitario. Eso, en términos prácticos, significa que reos como Otoniel se pueden pasar días enteros sin siquiera ver a otra persona. No pueden hablar con nadie y son vigilados, incluso, mientras conversan con sus abogados mediante un grueso vidrio de seguridad y un teléfono de lado y lado.
Todo ello con el objetivo de que Úsuga, o cualquier otro criminal cobijado con las SAM, no pueda retomar la línea de mando del grupo armado al que pertenecía o planear su fuga. “SAM fueron implementadas tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y buscan prevenir cualquier amenaza a la seguridad de los Estados Unidos”, se lee en la página web de el Departamento de Estado de ese país.
Dichas medidas son tan extremas, que para 2017 solo había 57 prisioneros en todo Estados Unidos vigilados bajo ese régimen.
Con todo eso en mente, los abogados de Úsuga David emprendieron una batalla jurídica solicitándole a los jueces estadounidenses retirarle las SAM y, en general, bajarle las medidas de seguridad a Otoniel que, según ellos, “se encuentra en terribles condiciones de encarcelamiento”.





