OPINIÓN

Opinión | La salud del Presidente

Por Bibiana Cabarcas

Debido a reiteradas cancelaciones de eventos programados en su agenda, a su impuntualidad y a los continuos desplantes a las comunidades que deja esperando, la oposición busca abrir un debate sobre la salud del primer mandatario de los colombianos. No es desconocido para la opinión pública las diferentes versiones que se tejen sobre el tema de las ausencias injustificadas del presidente, que se han prestado para un sinnúmero de suspicacias que dejan en entredicho el buen nombre que debe tener un mandatario.

En plena pandemia el hoy presidente salió en un video desde cuba, con cara desencajada admitiendo problemas de salud que se estaba tratando en la isla, lo que llamó poderosamente la atención y hasta se habló de un posible cáncer; a lo que su escudero Gustavo Bolívar le salió al paso y explicó que padecía del estómago y que en cuba le estaban practicando un “legrado” tratamiento algo inusual para padecimientos estomacales. Luego de ser elegido presidente, sus “desapariciones” inexplicables se notaron más, no solo en Colombia sino también en eventos internacionales, como la cumbre amazónica en la que brilló por su ausencia.

En resientes eventos canceló el encuentro con el Concejo Gremial, con los gobernadores de los departamentos del pacífico y llegó varias horas después de la programada a Ciénaga de oro. La polémica sigue de manos de Ingrid Betancourt y Carlos Alonso Lucio, quienes aseguraron en entrevistas que vieron con sus propios ojos al actual mandatario tirado en el suelo, sin poder reaccionar en su apartamento de Bruselas, unos años atrás, en el piso de la sala y tuvieron que irse sin poder hablar con él debido a su extraño estado. Aseguran que sufre de severas depresiones.

No es cuestión de poca monta la salud física y mental de quien tiene en sus manos la dirección de más de cincuenta millones de personas, y es por este motivo que congresistas del centro democrático ya han solicitado formalmente que el legislativo obligue al presidente a someterse a un examen médico para determinar su estado de salud, aunque este es un mecanismo que no está contemplado en el orden jurídico colombiano, por lo tanto, no lo obliga. Mientras tanto, el presidente sigue gobernando por redes sociales, en las que es muy activo y en las que escribió debido a sus supuestos problemas de salud “Ahora quieren confundir el que no vaya a un evento a que tengo supuestas enfermedades. No señores, al presidente no lo pueden llevar a groseras encerronas. Cuando hablamos de acuerdo nacional hablamos de franqueza. Con marrullas no pierdan tiempo conmigo”

Ya es hora, que al igual que pasa en otros países, sea obligatorio conocer el real estado de la salud física y mental de nuestros gobernantes, no sólo del ejecutivo central, también de gobernadores y alcaldes; es nuestro derecho como ciudadanos saber en manos de quién vamos a estar.

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