Hace más de 138 años nace a la vida jurídica el municipio de Planeta Rica, el cual, desde sus inicios, mostró el empuje de sus habitantes, todos venidos dese las sabanas de Córdoba y Sucre y otros desde las tierras Antioqueñas; luego fueron llegando de otras partes del país, hasta que se conformó lo que hoy es la muestra cultural y genotípica de la gente de esta región.
Planeta Rica, tierra de excelentes ganaderías y un pujante comercio, contó con el primer aeropuerto nacional de Córdoba y con la primera exportadora de carnes del departamento, lo que trajo mucho progreso a sus gentes y fue motivo de orgullo. Con el paso de los años y debido a la arremetida de grupos guerrilleros y luego de las autodefensas, además del abandono de los gobiernos de turno, tanto locales como departamentales, ese auge fue decreciendo y, aunque en contadas ocasiones se quisiera volver al fulgurante pasado, las circunstancias han cambiado, y el estancamiento en los servicios públicos y las condiciones de vida en general son evidentes.
Es así como la semana pasada, se llevó a cabo un cabildo abierto en las instalaciones del Concejo Municipal, con el fin de que la comunidad de a pie, pudiera ser escuchada en sus necesidades más sentidas como, las tarifas de alumbrado público, el problema de las basuras, los altos costos de la energía; el mal estado de las vías rurales, la prestación del servicio de salud, entre otros. Entre todas estas voces que se escucharon, me llamó poderosamente la atención la de un docente que, denunciaba que sus estudiantes, en su mayoría de escasos recursos económicos, de una Institución pública muy conocida, Alfonso Builes Correa; debido a que tomaban el agua directamente del grifo del acueducto municipal, presentaban problemas estomacales, a tal punto llega la afectación, que uno de ellos se hizo popó en los pantalones sin alcanzar a llegar al baño. Además de que se han incrementado los problemas dermatológicos en gran parte de la población debido a la mala calidad del agua.
Es notorio que en Planeta Rica no hay servicio de agua potable, que sus habitantes sobreviven con el viaje de agua que les venden cocheros del Pital, y que es una situación lamentable que sus habitantes han venido denunciando desde hace muchos años. Es un servicio precario y costoso que no se compadece de las personas particulares y se convierte en un cuello de botella para que lleguen empresas al municipio. El Planetarricense tiene que pagar el agua costosa y de mala calidad del acueducto, comprar el viaje de agua para cocinar y en algunos hogares, además, compran agua purificada en botellones o bolsas, lo que incrementa en gran medida el gasto en los hogares del municipio.
Con mucha ilusión en Planeta Rica se esperó la entrega del acueducto del san Jorge, lo que solo quedó en eso, en mera ilusión, ya que de todos es conocido que hasta el día de hoy el tal acueducto no existe y por lo que sabe, va para largo, y que esa platica se perdió.
Es prioridad que la administración municipal, el concejo y también la comunidad, exija a la empresa Aqualia, que cumpla con la prestación de un servicio de agua potable o por lo menos que no enferme a los habitantes, que las tarifas sean justas, que llegue a todos las veinticuatro horas del día los siete días de la semana; que presten un servicio digno y respete la salud y el bolsillo de los Planetarricenses.



