Dormir cerca del WiFi: mitos y verdades que la ciencia ya aclaró
El WiFi se ha convertido en parte esencial de la vida moderna, pero aún persisten mitos sobre sus supuestos riesgos. La ciencia desmonta creencias comunes y aclara lo que realmente ocurre al dormir cerca de un router.

Aunque millones de personas conviven a diario con redes inalámbricas, todavía hay quienes temen que dormir cerca del router pueda generar problemas de salud. Se le han atribuido efectos como insomnio, dolores de cabeza e incluso riesgo de infertilidad o enfermedades neurológicas. Sin embargo, la evidencia científica demuestra que la mayoría de estos temores son infundados.
Las ondas que emite un dispositivo WiFi son de tipo no ionizante, similares a las de la radio o el microondas, por lo que no tienen la energía suficiente para dañar células o alterar el ADN. Investigaciones han comprobado que no afectan la producción de melatonina ni el descanso, y que los dolores de cabeza vinculados a su uso se explican más por factores como el estrés, la postura o el uso excesivo de pantallas.
Tampoco hay pruebas de que la radiación inalámbrica cause infertilidad o enfermedades neurológicas como alzhéimer o párkinson. Los especialistas insisten en que los verdaderos riesgos para la salud provienen de hábitos poco saludables: tabaquismo, mala alimentación, falta de sueño o exposición prolongada a luz azul de dispositivos móviles.
Apagar el router por la noche puede ser útil, pero no por razones médicas. Más bien, es una forma de reducir la tentación de usar el celular antes de dormir y de optimizar el descanso. Además, contribuye al ahorro de energía y a mejorar el rendimiento del Internet al día siguiente. Al final, mantener el WiFi encendido o apagado es una decisión personal que no implica un riesgo real para la salud.


