¿Cuánto tarda el cerebro en olvidar a un ex? La ciencia ya tiene una respuesta
Superar una ruptura amorosa no tiene un calendario fijo, y la ciencia lo confirma. Estudios recientes revelan cuánto tiempo puede tardar el cerebro en soltar, de verdad, a una expareja.

Durante años, canciones, películas y frases populares han intentado ponerle fecha de vencimiento al dolor de una ruptura. Una de las más conocidas asegura que olvidar a un ex toma la mitad del tiempo que duró la relación. Sin embargo, la ciencia dice otra cosa, y el proceso es mucho más profundo de lo que solemos imaginar, como reseña Panorama del San Jorge al revisar investigaciones recientes sobre el apego emocional.
Un estudio realizado en 2025 por la Universidad de Illinois analizó cómo funciona el desapego después del amor. Los investigadores Jia Y. Chong y R. Chris Fraley estudiaron a 320 adultos que habían tenido relaciones estables de al menos dos años y que ya habían terminado. Ninguna de las exparejas había fallecido, un detalle clave para diferenciar una ruptura de un duelo por pérdida.
A través de cuestionarios, los participantes hablaron sobre su nivel de apego, el contacto posterior con su ex, si habían iniciado nuevas relaciones y cómo percibían emocionalmente a personas desconocidas. El objetivo era medir cuánto tiempo tarda el cerebro en “archivar” a una expareja como alguien del pasado, similar a un conocido que ya no forma parte de la vida cotidiana.
Los resultados mostraron que, en promedio, se necesitan unos 4,18 años para que una expareja sea percibida como alguien que quedó atrás. El desprendimiento emocional total puede tardar cerca de ocho años, aunque los investigadores aclaran que no ocurre igual en todos los casos. El factor que más prolonga el vínculo es mantener contacto después de la ruptura, incluso si es ocasional.
Desde la neurociencia, el neurólogo Alejandro Andersson explica que una expareja no es solo un recuerdo sentimental. Para el cerebro, esa persona funcionó durante años como un punto de seguridad y recompensa, algo así como una ruta conocida para manejar el estrés y las emociones. Por eso, ciertos recuerdos, lugares o canciones pueden reactivar el apego, incluso mucho tiempo después de haber dicho adiós.




