VIDA Y SALUD

¿Mareo repentino? Técnicas sencillas para controlarlo y recuperar el equilibrio

El mareo puede aparecer de un momento a otro y alterar por completo la rutina. Aunque en la mayoría de los casos no es grave, conocer algunas técnicas sencillas puede ayudar a calmar la sensación mientras se busca la causa.

Sentir que la cabeza se nubla, que el cuerpo pierde estabilidad o que todo gira alrededor es una experiencia angustiante. El mareo puede venir acompañado de náuseas, sudoración o zumbidos en los oídos. Sus causas van desde la deshidratación hasta trastornos más complejos, aunque la mayoría de las veces su origen es benigno. Aun así, si el síntoma es intenso o frecuente, lo más prudente es acudir al médico.

Uno de los primeros pasos para quitar el mareo rápido es tomar agua, especialmente si ha habido exposición al calor. La deshidratación puede bajar la presión arterial y generar esa sensación de desvanecimiento. También conviene evitar sustancias que puedan empeorar el cuadro, como la cafeína, el alcohol, el exceso de sal o productos con glutamato monosódico. Son detalles cotidianos que, en momentos de crisis, pueden marcar la diferencia.

Entre los remedios naturales, el jengibre es uno de los más utilizados para aliviar mareos y náuseas, sobre todo cuando están relacionados con el movimiento o el embarazo. Puede consumirse en infusión, fresco o en cápsulas. El Ginkgo biloba, por su parte, se asocia con una mejor circulación cerebral, aunque su uso prolongado requiere supervisión médica. Otra herramienta útil es la respiración profunda, que ayuda cuando el mareo está ligado al estrés o la ansiedad, ya que favorece la oxigenación y activa mecanismos de relajación del cuerpo.

Existen además técnicas específicas como la acupresión en la muñeca (punto PC6) o en el ombligo (ren 8), que consisten en aplicar presión suave durante algunos segundos. Para casos de vértigo posicional paroxístico benigno, se describen maniobras como la de Foster, Brandt-Daroff y Epley, orientadas a recolocar estructuras del oído interno que afectan el equilibrio. También es clave evitar movimientos bruscos: levantarse despacio, apoyarse en muebles y permanecer en lugares tranquilos y con poca luz puede ayudar a estabilizarse.

Recordemos que hay señales de alerta que no deben ignorarse: fiebre alta, rigidez en el cuello, dolor en el pecho, latidos irregulares, debilidad en un lado del cuerpo, desmayos o antecedentes de golpe en la cabeza. Si el mareo no mejora o se repite con frecuencia, la valoración médica es fundamental para descartar problemas mayores.

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