VIDA Y SALUD

La obesidad deja huella en el cuerpo incluso años después de bajar de peso

Un estudio científico reveló que la obesidad puede dejar marcas duraderas en el sistema inmunitario, incluso cuando una persona logra bajar de peso. La investigación advierte que el cuerpo puede seguir reaccionando como si aún tuviera exceso de peso durante varios años.

Un reciente estudio científico encendió las alertas sobre los efectos a largo plazo de la obesidad en la salud. Investigadores encontraron que esta condición puede dejar señales duraderas en el sistema inmunitario, incluso después de que una persona pierde peso. Los resultados, publicados en la revista científica EMBO Reports, muestran que el cuerpo conserva una especie de “memoria” de la obesidad que puede mantenerse activa entre cinco y diez años, aumentando el riesgo de enfermedades asociadas.

De acuerdo con el equipo liderado por la Universidad de Birmingham, en el Reino Unido, las células encargadas de defender al organismo —conocidas como células inmunitarias— sufren cambios internos llamados metilación del ADN. En palabras simples, esto funciona como una marca que queda registrada en las células, haciendo que el organismo continúe comportándose como si aún tuviera exceso de peso. Según explican los expertos, esto puede afectar funciones importantes como la eliminación de desechos celulares y el control del envejecimiento del sistema inmunitario, un tema que cobra cada vez más relevancia en contenidos de salud que sigue de cerca la audiencia de Panorama del San Jorge.

Para entender mejor el impacto de la obesidad, los científicos analizaron muestras de sangre y tejido adiposo de diferentes grupos de personas. Entre ellos se incluyeron pacientes con obesidad que recibieron tratamientos para bajar de peso, personas con el síndrome de Alström —un trastorno genético poco común que provoca obesidad desde la infancia— y participantes que realizaron programas intensivos de ejercicio durante diez semanas. Además, el estudio incluyó pruebas en modelos animales alimentados con dietas altas en grasa para observar lo que ocurría dentro de las células inmunitarias.

Los investigadores advirtieron que perder peso en poco tiempo no siempre significa que el riesgo de enfermedades desaparezca de inmediato. Según los resultados, condiciones como la diabetes tipo 2 o algunos tipos de cáncer podrían seguir siendo una amenaza durante un periodo prolongado. Sin embargo, también explicaron que esta “memoria” del cuerpo no es permanente, pero sí persistente. Mantener hábitos saludables y controlar el peso durante varios años podría ayudar a que estas marcas celulares disminuyan de manera progresiva.

El estudio también abre la puerta a nuevas alternativas médicas para mejorar la salud de las personas que han vivido con obesidad. Entre las opciones que se analizan está el uso de ciertos medicamentos que podrían ayudar a reducir la inflamación y favorecer la eliminación de células dañadas. Los investigadores esperan que estos hallazgos permitan desarrollar tratamientos que acompañen las terapias actuales para bajar de peso, con el objetivo de disminuir el riesgo de enfermedades metabólicas y mejorar el funcionamiento del sistema inmunitario a largo plazo.

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