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Atentados del Eln generan desconfianza en proceso de paz

COLPRENSA | Las acciones violentas hechas por el Eln en los cuatro días de paro armado de este grupo guerrillero (entre domingo y miércoles pasados), son actos que irían más allá de la conmemoración de los 50 años de la muerte del cura Camilo Torres, y se convertirían en ataques cuyo objetivo final sería presionar el inicio de una mesa formal de negociación con el Gobierno.
Contrario a lo pensado por el grupo guerrillero, la ofensiva militar del Eln en el país podría terminar en riesgo para el proceso incipiente hasta ahora adelantado con ellos, y desencadenar una contraofensiva del Estado lo cual sería el punto final a estos diálogos.

En palabras del analista del conflicto armado Juan Carlos Ortega, se debe tener en cuenta que los diálogos con los elenos aún no están consolidados, y pese a que se ha avanzado en la concreción de una agenda para llegar a la etapa pública, las relaciones bilaterales en la mesa son débiles.

“Si bien es tarea del Estado combatir los grupos armados ilegales, las acciones militares del Gobierno y del Eln lo único que hacen es minar la confianza en un proceso que no ha empezado la etapa más fuerte. Se debe tener en cuenta que si el proceso con las Farc ha dejado dudas y está tan avanzado, en el del Eln con ataques y atentados debilita la confianza”, dice Ortega.

Buscan ejercer presión

Hace una semana, desde Arauca, la directriz del presidente Juan Manuel Santos a toda la cúpula de la Fuerza Pública fue incrementar las operaciones contra el grupo insurgente. La orden fue acompañada de una sentencia: “se equivoca el Eln si cree que sus ataques allanan el camino a la paz. He ordenado intensificar operaciones”.

Tres días después, el Eln anunció en un comunicado el inicio de un paro armado en todas sus zonas de influencia. “Se pide a toda la población no acercarse a guarniciones militares o puestos de Policía. ¡Máxima prudencia!”, escribió la guerrilla en Twitter.

En los cuatro días de la amenaza del Eln, la Defensoría del Pueblo informó que se presentaron “35 hechos de violencia en nueve departamentos: Arauca, Casanare, Chocó, Antioquia, Norte de Santander, Cesar, Cauca, Nariño y Valle del Cauca”.

Entre estos 35 ataques, el grupo subversivo realizó tres que costaron la vida al mismo número de uniformados: dos en Bocas de Satinga, Nariño, y otro en Norte de Santander.

Estas acciones registradas por la Defensoría del Pueblo y las denunciadas por las mismas comunidades son las que, según los expertos, ponen en la cuerda floja el proceso de paz y con las cuales la guerrilla del Eln busca ejercer presión.

El especialista y profesor de conflictos armados de la Universidad Externado de Colombia, Camilo Echandía, es uno de los expertos que cree que, los ataques a oleoductos, a la Fuerza Pública y los atentados, son el camino escogido por la segunda guerrilla del país para pasar de la fase de negociación secreta a la fase de negociación pública.

Lo que busca el Eln, dice Echandía, es presionar la apertura de una mesa de diálogos, “pero aceptando sus condiciones, con cese el fuego bilateral que es una de las exigencias hechas por la comisión de negociadores guerrilleros a los delegados gubernamentales”.

Aclara Echandía que una eventual mesa de diálogos con el Eln no será fácil —contrario a lo que se cree en el país—, porque esta organización subversiva tiene una agenda mucho más ambiciosa con la que se busca mostrar la imagen de una guerrilla grande, con fuerza y poder en los territorios.

No obstante, para el excombatiente del Eln Carlos Arturo Velandia, quien fue conocido como “Felipe Torres”, tanto la ofensiva estatal como la de la del Eln, es una acción innecesaria porque en nada va a modificar la correlación de fuerzas en los territorios.

“Es un hecho que ha tenido unos resultados del Eln mostrando una capacidad, pero que ha tenido unos costos y un sacrifico humano que a mi juicio, era totalmente innecesaria la pérdida de vidas”.

Aún ante esta ofensiva mutua, agrega Velandia, Gobierno y Eln seguirán con los acercamientos hasta llegar a una fase pública con la condición de que este organización subversiva devuelva a los secuestrados que tienen en su poder.

Concentración del Eln

Con el objetivo de concretar los diálogos Gobierno-Eln, el expresidente y ahora senador Álvaro Uribe Vélez, hizo ayer una propuesta en el congreso para concretar una fase pública de negociación.

“Como condición para comenzar el diálogo con el Eln, que esta organización se concentre en un sitio y cumpla con un cese de actividades criminales bajo vigilancia nacional e internacional. Eso sería una demostración de buena fe en las declaraciones en favor de la paz”.

La propuesta de una zona de ubicación, dice “Felipe Torres”, es inviable, lo que sí sería posible es el inicio del desescalamiento de las confrontaciones como una manera de despejar el diálogo con esta guerrilla, cuya fase de exploración se ha adelantado desde hace más de un año y se cuenta con una agenda en un 99 por ciento lista para discutir.

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