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Espiritualidad | Ha tenido muchas lecciones y por eso este no ha sido un año perdido

Tal vez coincida conmigo en que este 2020 lo ha hecho sentir contrariado, sobre todo porque las cosas definitivamente no le salieron como las había contemplado.

El fuerte golpe entre lo que deseaba y la realidad lo puede tener ‘bajo de nota’ y muy frustrado.

La emergencia social y sanitaria lo hizo postergar planes y se podría decir que es relativamente ‘normal’ esa rabia que tiene; de hecho, eso nos pasa a muchos.

Sin embargo, es fundamental que aprenda a manejar esa fea emoción y que sea capaz de asumir una actitud más sana a la hora de afrontar lo que está viviendo.

Esa sensación de pérdida, que lo deja tan apesadumbrado, debe desvanecerse lo más pronto posible. Le corresponde ser más asertivo con lo que le ha ocurrido y comprender que la vida no se ha acabado; es más, tiene al frente una gran misión por cumplir.

Son muchas las lecciones aprendidas, y una de ellas es que no es el momento para ser egoísta ni puede ser malagradecido con la vida misma.

Hablo de entender que en una época de autoaislamiento, distanciamiento social, confinamiento, tapabocas y problemas de salud y económicos, aún está aquí y tiene el privilegio de vivir.

No se le está permitido perder la esperanza y por ende debe mantenerse motivado. Si lo analiza bien, usted es un triunfador a pesar de todo.

La vida es incierta y por eso mismo debe aprovecharla al máximo. Y lo menciono no solo por este año, sino en general por todo lo que vaya a afrontar de ahora en adelante en su entorno.

Lo que viene para usted incluye superar los obstáculos que se encuentre lo largo de la vida, a pesar de las molestias o las incomodidades que puedan causarle.

Además debe enfrentar los problemas con entereza y con la conciencia tranquila de haber realizado todo lo que estuvo a su alcance.

Piense que si desplegó todos los esfuerzos que podía hacer, es mejor tranquilizarse. ¿Para qué sigue atormentándose por lo que pudo ser y no fue? No insista en lamentarse por los resultados no alcanzados.

Regálese unos minutos de tranquilidad para ‘sintonizarse’ con usted mismo. Acepte la buena noticia de que, de una vez por todas, se ha visto tal como es y que, así existan cosas negativas, usted es capaz de sacar el máximo partido de todo lo que se le presente.

Si mantiene viva su fe y no olvida las infinitas posibilidades que le esperan, podrá crecer más como persona.

En vez de angustiarse por las vicisitudes que se le han presentado este año, déjelas en las manos misericordiosas y poderosas de Dios.

Pídale al Creador que hoy, mañana y siempre tenga paz. Confíe en que El Señor lo tiene exactamente en donde tiene que estar y permita que su Sagrada Presencia se aloje en su alma y le dé libertad para emprender otras iniciativas.

Utilice las bendiciones que ha recibido y sepa que, pase lo que pase, cada día es una nueva oportunidad para rehacerse y para transformarse.

¡Dios lo bendiga!

Por: Euclides Kilo A

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