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Espiritualidad | Dejemos los temores y decidamos avanzar

Gracias a que vivimos ‘nutriendo’ nuestros temores e inseguridades, nos refugiamos en una absurda zona de confort que al final no nos permite aprovechar las oportunidades que la vida nos trae.

Solemos sentirnos inseguros, a veces sin una razón aparente. A decir verdad, es relativamente ‘normal’ que nos embadurnemos de temores.

O sea que es inevitable sentir miedo, incertidumbre o ansiedad, sobre todo cuando debemos tomar alguna decisión o cuando nos corresponde realizar algo que es importante para nosotros.

Eso pasa porque lo desconocido despierta nuestros ‘fantasmas’. Sin embargo, en más de una ocasión nos confundimos más de la cuenta, lo que nos deja estancados.

Son en esos instantes cuando comenzamos a sabotearnos a nosotros mismos con bobadas y, de manera inexplicable, creemos que todo nos va a ‘salir mal’ a pesar de que no existe una causa concreta para sentirnos tan vulnerables.

¿A qué viene el tema? A que es fundamental desatarnos de tantas taras y aprender a ver la vida de una manera más esperanzadora. Es preciso tener el arrojo suficiente para emprender cosas e incluso para dejarnos llevar por nuestras intuiciones, sin perder la fe.

Cuando nos lanzamos al ruedo, podemos dilucidar lo que nos pasa y nos vemos ‘frente a frente’ con la realidad. Puede que tropecemos, pero aún así nos sentiremos bien por el solo hecho de habernos atrevido a intentar lograr las cosas que nos proponemos.

Dejar pasar opciones por el temor de fallar, de manera literal, nos estancará cada día más. El no desplegar entereza para actuar es un claro mensaje de que no queremos arriesgarnos ni comprometernos.

El mayor riesgo que existe en la vida es, de manera literal, no intentar nada. A usted, a mí y en general a todos nos corresponde diseñar metas e ir tras ellas.

Si los temores son más fuertes, nos corresponde entablar un diálogo interior para preguntarnos en qué momento comenzamos a exagerar las situaciones y a sentirnos así.

En estos casos orar es una gran medicina, pues nuestras plegarias permiten que la mente se tranquilice, sin contar que Dios nos da fortaleza para ponernos manos a la obra.

La inseguridad se nos desvanecerá si entendemos que la vida es una serie de experimentos y entre más nos pongamos en acción más oportunidades tendremos de avanzar.

¿Tememos fracasar? Recordemos que cada tropiezo que tengamos, en últimas, será una oportunidad de crecimiento y de aprendizaje.

Así las cosas, no tenemos otra alternativa distinta a la de mirar hacia el frente. Debemos tomar decisiones, ponerlas en práctica e ir hacia adelante.

Por: Euclides Kilô Ardila

 

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