Expertos advierten: Lavar el pollo crudo, un hábito común que puede enfermarte
En muchas cocinas del Caribe es casi automático: abrir el paquete de pollo y pasarlo por el chorro del agua. Sin embargo, los expertos en seguridad alimentaria advierten que esta práctica no solo es innecesaria, sino que puede poner en riesgo la salud de toda la familia.

Así como lavamos frutas y verduras antes de consumirlas, muchas personas creen que hacer lo mismo con el pollo crudo es una medida de higiene. Pero en este caso ocurre lo contrario. Según recomendaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), lavar el pollo bajo el grifo no elimina las bacterias; por el contrario, puede esparcirlas por toda la cocina.
Al poner el pollo bajo el agua, las gotas que salpican pueden llevar microorganismos como la Salmonella y la Campylobacter hacia el fregadero, la encimera, los utensilios e incluso la ropa. Es lo que se conoce como contaminación cruzada, es decir, cuando bacterias de un alimento crudo pasan a otros alimentos o superficies. El problema es que muchas de esas bacterias no se ven a simple vista, pero sí pueden causar intoxicaciones y enfermedades gastrointestinales.
Además, algunos gérmenes están tan adheridos a la carne que el agua no logra desprenderlos. La única forma realmente efectiva de eliminarlos es con calor. El pollo es seguro para el consumo cuando alcanza una temperatura interna de 74 °C (165 °F), ya sea asado, frito, horneado o guisado. En palabras sencillas: no es el agua la que lo limpia, es la cocción adecuada.
Para manipular el pollo de manera segura, los expertos recomiendan reducir al máximo el contacto innecesario. Al sacarlo del paquete, lo ideal es colocarlo directamente en la olla o sartén. Si se va a picar, usar una tabla exclusiva y lavarla muy bien antes de utilizarla con otros alimentos, especialmente si se van a consumir crudos. Si molesta el “agua rosa”, se puede secar con papel de cocina y desecharlo de inmediato. Y, por supuesto, lavar bien las manos con agua y jabón y desinfectar todas las superficies después de manipularlo.





