Espiritualidad | La fe es clave, pero no olvide ponerse manos la obra

Si lo que sueña no va acompañado de acciones concretas, jamás lo hará realidad. Además, siempre necesitará de un puente de fe que le permita conducir sus pasos hacia el camino correcto.
Si la llama de la fe se le extingue, a usted no le quedará más remedio que entregarse al desánimo y a la desesperanza. En cambio, si la mantiene viva un sentimiento reconfortante lo embadurnará y le ayudará a seguir en el camino.
Pero debe tener claro que la fe por sí sola no le resolverá los problemas. Debe pensar, planear y actuar, dando los pasos que sean necesarios para resolver las situaciones que enfrenta.
¿Qué le pretendo decir? Que la fe no fructifica si no la pone en práctica. Le corresponde hacer acopio de entereza y diseñar iniciativas para ponerse manos a la obra, esperando siempre lo mejor.
Yo sé que, dados los tiempos actuales, resultan agobiantes las difíciles situaciones que debe resolver o enfrentar en su cotidianidad.
Más allá de esa realidad, no puede perder la confianza en usted mismo. Si cree en sus capacidades nutrirá esa energía que mueve la vida y, con la Venia de Dios, alcanzará todo lo que anhele.
Sea consciente de que casi todo lo que le ocurre es el fruto de lo que hace, de las decisiones que toma y, sobre todo, de la fe que se tenga.
Admita que a veces usted pierde energía, tiempo, dinero y otras oportunidades por pasarse hablando de lo que va a realizar y, al final, se queda con las manos cruzadas.
Dicho de otra forma: menos palabras, más fe y una gran dosis de acción. Sin un esfuerzo que acompañe cada uno de sus propósitos, todo se le quedará ‘en veremos’. Es usted, y nadie más que usted, la persona que debe llevar las riendas de su vida.
No tiene que esperar a que los astros se alineen de una forma determinada, ni menos se debe quedar sentado esperando determinado milagro para que su vida se componga. Solo tiene que hacer cambios claves y tomar decisiones en los momentos adecuados; así las cosas fluirán de la mejor manera posible.
Recuerde que en todos sus propósitos siempre será bueno acercarse a Dios, invóquele su bendición Dios y pídale serenidad y claridad a la hora de enfrentar cualquier angustia.
Pero insisto en decirle que, más allá de lo duro que sea la circunstancia por la que pase, mantenga una sana actitud y, por supuesto, labre el camino correcto.
Por último le recuerdo que la mejor técnica para acercarse más a Dios es la oración, pues a través de esa plegaria fortalecerá su fe y tendrá una relación más cercana con el Altísimo.




