El pasado 21 de abril, la Colombia que protesta contra el gobierno de Petro, marchó, como una manera de manifestarle al presidente y su séquito que no están conformes con el rumbo que está tomando Colombia, que ya entró en el grupo de países parias de la región.
Fue una marcha masiva, a pesar de que el presidente las quiso minimizar y hasta ridiculizar, con videos refritos de los años ochenta y con el discurso manido de las luchas de clases entre pobres y ricos. Ningún líder puede decir que fue el dueño de las marchas, ni que fue solamente del Uribismo, o de la extrema derecha; ya que, hasta los petristas arrepentidos se hicieron ver alzando su voz, tardía, pero válida también.
Ahora, este primero de mayo, y como si se tratara de un concurso de quién pone más gente a marchar, los áulicos afectos al gobierno siguiendo la directriz de su líder, se apropian de una conmemoración que no tiene ningún tinte político, con el fin de medirse en franca lid con la marcha del 21 de abril pasado.
Es una apuesta arriesgada del presidente, ya que, si no pone en la calle más del millón de personas que lo respalden, se entenderá que esa tribuna la perdió y el margen de maniobra para su gobierno se reduce considerablemente. Esto solamente favorece a los congresistas enchufados a los que se les valoriza el respaldo a las reformas impopulares del gobierno; van a cotizar al alza, y ya sabemos que son muy capaces de hacerlo, sin que les importe la opinión ni los intereses del pueblo que los eligió.
Si el presidente hubiera escuchado el clamor de las masas, si no fuera tan ensimismado en su propio pensamiento e ideología; si no se hubiera rodeado de activistas que lo aplauden sin cuestionarlo, tal vez no habría perdido la oportunidad de ser realmente un líder del cambio, pero prefirió la confrontación y está llevando al país a una polarización como nunca antes se había visto.
Veremos entonces por las redes sociales y los noticieros, cuántos mingueros, sindicalistas de izquierda, primeras líneas; estudiantes del Sena, contratistas del estado, salen a respaldar a un gobierno que agoniza en su propia ceguera; y si le alcanza para superar la marcha de la oposición.



