OPINIÓN

Opinión | Colombia bajo fuego

Por: Bibiana Cabarcas

Petro se hizo elegir bajo la consigna de ser el “presidente de la paz”, de hecho, prometió, en su campaña presidencial, que a los tres meses de ser elegido firmaría la paz con la guerrilla del ELN, y luego añadió que si no lo conseguía renunciaría. Pues el señor presidente de la “paz total” está en mora de cumplir con su palabra y renunciar, ya que han pasado más de dos años desde que tomó posesión de su cargo y la guerrilla del ELN aún no firma la paz, antes, por el contrario, se ha fortalecido y está dando muestras de una sevicia y crueldad como nunca antes se había observado en este grupo armado ilegal.

Este grupo criminal lleva más de sesenta años delinquiendo y llenando los campos colombianos de dolor y muerte; son varios los gobiernos que han intentado firmar la paz con ellos y ha sido imposible, el último que lo intentó fue el gobierno de Duque y le respondieron asesinando a un grupo de jóvenes cadetes en su escuela de formación en Bogotá. Y parece que con el gobierno de Petro seguirá la tradición de no querer abandonar las armas y el rentable negocio del tráfico de drogas.

No se puede romantizar la lucha guerrillera como lo quiere hacer ver el gobierno, muy a pesar de estar conformado por algunos reinsertados y amnistiados del M-19; la lucha armada ha traído a nuestro país, años de muerte y atraso y ahora está de la mano del tráfico de drogas, que ha sido per se, una tragedia nacional. Lamentablemente la historia de violencia que nos persigue sigue su recorrido en bucles viciosos, y parece que estuviéramos condenados a repetir la misma historia una y otra vez. Ahora con el horroroso protagonismo de los elenos.

La respuesta tibia de la suspensión de los diálogos con esa guerrilla por parte del gobierno, nos hace pensar que más bien le están dando una tregua, para luego reiniciar otra vez, con la farsa de las mesas de concertación. Y mientras tanto, la región del Catatumbo, el Cauca, Chocó, huyen despavoridas sin nadie que los defienda, convirtiendo el desplazamiento forzado de todo un pueblo, en parte del paisaje y notas de prensa, que luego se irán olvidando cuando la desgracia de otra masacre toque las puertas de familias colombianas inermes ante la barbarie.

Dueles Colombia.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba