Dele altura a su pensamiento
El único límite para todo lo que usted quiera alcanzar en la vida es su imaginación. Ella lo hará volar hasta el lugar en donde quiera estar.
Jamás he entendido por qué muchas personas se resignan a vivir ‘a rastras’, cuando todas ellas sienten el deseo de volar. Aunque tengan el temor de caer, considero que deberían lanzarse al vuelo.
Dicho de otra manera, tendrían que aprender a volar entre tanta gente que anda a pie. Porque si las personas se elevan lo suficiente, como para alcanzar sus más grandes anhelos, son capaces de todo.
En cambio, si no lo hacen se quedan atornillados y poco o nada pueden hacer con sus vidas.
¿Por qué sienten miedo de volar?
De pronto creen que se darán un duro golpe contra el piso.
¡Es comprensible!
Sin embargo, pienso que todo está en la cabeza o en los pensamientos negativos que allí alberguen.
Es una pena que eso pase, entre otras cosas, porque del cerebro sale y entra todo lo que hacemos. Y entre el ingreso y la salida está todo lo demás: las sensaciones, las ideas, las emociones, la memoria, los proyectos, en fin…
Debemos admitir que lo que llega a la mente de las personas que no se atreven a volar suele ser un tanto complicado de entender.
¡Y no es para menos!
Muchos de los temores y angustias que poseen se anidan en sus pensamientos sin una aparente explicación lógica.
De esta forma, las conductas que traspasan el límite normal del temor o de la ansiedad pueden ser el resultado de una serie de informaciones que quedan registradas, de manera involuntaria, en la mente de las personas.
Yo ‘le echo la culpa’ de todo esto al inconsciente. Hablo de esa zona de la mente que hace parte del sistema nervioso vegetativo.
Él posibilita que en el cuerpo humano se lleven a cabo procesos casi que automáticos, como los que realiza el corazón o los pulmones, sin necesidad de que su funcionamiento se efectúe de manera consciente, ni dependa de si la persona quiere o no que se ejecuten.
¿Qué archiva el inconsciente?
Graba de manera permanente y con alta fidelidad imágenes, sonidos, deseos o situaciones importantes que generaron alguna clase de conflicto y que, de alguna forma, el individuo no fue capaz de controlar o manejar.
Mejor dicho: si las personas de las que venimos hablando no quieren emprender el vuelo hacia sus metas es por ‘algo’, y ese ‘algo’ solo lo pueden descubrir ellas mismas.
Aunque el inconsciente retiene solo experiencias del pasado, influye en el presente de las personas, entre otras cosas, porque con él no existen tiempos determinados ni reglas lógicas.
Por eso, para muchas personas un pasado puede seguir siendo un eterno presente, con la aclaración de que prima lo negativo.
No en vano algunos complejos, traumas, obsesiones, sentimientos o dependencias, que aparentemente no tienen explicación alguna, pueden llegar a ser la proyección de algo que desde hace mucho tiempo se encuentra en el inconsciente y que está inquietando a la persona.
Reflexionar y perdonarse a sí mismos y a aquellos que en un momento dado les pudieron causar daño, es clave. Al revisar constantemente los recuerdos y sanar esas heridas es posible ir limpiando la información que llega al inconsciente.
Se ha comprobado además que, en esto también ayuda la interiorización que se adquiere cuando se accede a la búsqueda espiritual. ¡La fe es una gran herramienta!
Pero más allá de esas manifestaciones que dejan al descubierto un problema en la conducta o comportamiento humano, esta parte de la mente también influye de manera notable en la forma de ver y apropiarse de la realidad.
Tener clara la influencia que tiene el inconsciente en la personalidad puede ser el punto de partida para empezar a reprogramar nuestra forma de ver, asumir y enfrentar la vida.
¡Eso nos ayudaría a volar de verdad!
Es preciso aprender a controlar nuestras emociones y a canalizarlas de una manera asertiva, a sabiendas de que solo de esta forma será posible que aquello que está oculto en la mente no nos lastime, ni mucho menos nos frene el camino hacia nuestras metas.
¡Dios lo bendiga!
¡A VOLAR!
Déjese llevar por la imaginación y tenga claro que puede lograr todo lo que quiera. Si su mayor anhelo es tener una nueva vivienda, camine con su mente por cada uno de los cuartos de esa casa soñada y observe la vista que se aprecia a través de las ventanas.
¡Todo lo que sueñe será posible! Lo único que debe hacer es dar el paso. La vida no está hecha para quedarse detenido. Hay que elevarse con los más nobles ideales, liberarse de ataduras y atreverse volar de una vez por todas.




