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¿Tu nevera huele mal y no sabes por qué? La respuesta puede estar abajo

La causa suele estar en una parte del electrodoméstico que casi nunca se limpia.

A muchos les ha pasado: la nevera está ordenada, no hay alimentos vencidos, pero el olor desagradable aparece cada vez que se abre la puerta. Según explican técnicos y especialistas en mantenimiento doméstico, el problema no siempre está en lo que se guarda, sino en un componente interno que suele pasar desapercibido, un tema que Panorama del San Jorge trae a la conversación cotidiana del hogar.

Se trata de la bandeja de drenaje, ubicada en la parte inferior trasera del refrigerador, justo encima del compresor. Allí cae el agua que se produce por la condensación natural del equipo. Con el tiempo, esa humedad estancada puede acumular bacterias y generar malos olores, algo parecido a dejar un balde con agua varios días sin moverlo.

El primer paso para solucionar el problema es localizar esta bandeja y vaciar el agua acumulada. Si el líquido tiene un color oscuro o un olor fuerte, es una señal clara de que necesita limpieza. Luego, basta con lavarla con agua tibia y jabón neutro; también se puede usar vinagre blanco, un aliado casero muy conocido en los hogares costeños para eliminar bacterias y moho.

Tan importante como lavar es secar bien la bandeja antes de volver a colocarla. La humedad constante favorece que el olor regrese. Además, se recomienda revisar el pequeño orificio de drenaje dentro de la nevera, ya que restos de comida o hielo pueden obstruirlo e impedir que el agua fluya correctamente.

Como parte del mantenimiento general, expertos aconsejan limpiar esta bandeja cada dos o tres meses, secar las gomas de la puerta, mantener limpias las rejillas de ventilación y guardar los alimentos en recipientes herméticos. También funcionan métodos naturales como el bicarbonato, el café o el carbón activado para absorber olores sin necesidad de químicos fuertes.

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