Emberas aprenden periodismo para protegerse de las minas antipersonas
Producirán piezas comunicativas en su propia lengua.
Willinton Domicó, nativo de la comunidad embera katío de Tundó, en el Nudo del Paramillo, Tierralta, quiere cristalizar el sueño de una emisora para que toda su comunidad aborigen se entere con inmediatez de relatos que adviertan sobre la presencia de minas antipersonas, pero también explorar en otros temas editoriales y periodísticos que permitan que se eternice su cultura.
Él hace parte de los 56 indígenas de resguardos de Tierralta y Puerto Libertador, que recibieron ayer certificación como productores en piezas comunicativas en su propia lengua, a través de un proyecto que lideran Colombia Aprende y la oficina de Consolidación Territorial en Córdoba.
“Viajaba dos horas en una canoa, tres veces a la semana para llegar a las clases en Tierralta, porque quiero aprender mucho de los medios de comunicación, es una inquietud que tengo desde hace rato. También me gusta editar videos y fotos”, narró Willinton, en el marco del evento en un hotel del centro de Montería.
Entre 1990 y 2015 en el país 361 indígenas han sido víctimas de minas, de las cuales, 252 (70%) han resultado heridas y 109 (30%) han fallecido. De ese total 128 han sido menores de edad, 41 niñas y 87 niños, datos que aporta la Dirección Contra Minas de la Presidencia de la República.
La gobernadora de la comunidad de Dopabaná, Alto San Jorge, Luz Mary Domicó, destaca que aprender a hacer periodismo en su propia lengua, tiene como principal fin comunicarle a la comunidad los temas de prevención en una zona que, admiten ellos, ha tenido y sigue teniendo problemas de orden público.
“Queremos transmitir con todo lo que aprendimos el tema de la prevención, porque estamos en zona roja. Aprendimos como narrar qué se debe hacer con accidentes de minas antipersonas y cuando hay enfrentamientos dentro del resguardo, ya hemos hecho prácticas sobre eso”, indicó.
La enseñanza de escribir y narrar noticias para sacarle el cuerpo a las minas pero también contar buenas historias, estuvo bajo la batuta de los comunicadores Mónica Barrera y Francisco Pabón.




