Cerro Matoso sembrará 55 mil árboles en los próximos cinco años
Puerto Libertador. En el nuevo proyecto de expansión minera de Cerro Matoso conocido como La Esmeralda, la compensación por cambio en uso del suelo será de 75 hectáreas y estará destinada para proyectos productivos.
Cerro Matoso cuenta con cerca de mil hectáreas de bosques conservados aledaños a la zona de explotación de níquel a donde han migrado las diferentes especies de fauna que tenían como hábitat las tierras autorizadas para los trabajos de explotación. La Empresa ha facilitado la migración de especies animales hacia estas áreas, incluyendo la reubicación de aquellas especies con menos movilidad.
“La nueva zona de explotación es de 35 hectáreas, un área relativamente pequeña que equivale a una sexta parte de la tradicional mina de Cerro Matoso. No realizamos desvío de ninguna quebrada y a través de las diferentes etapas realizamos siembras por compensación, barreras vivas de protección y protección de la capa de suelo retirada”, señala el Vicepresidente de Asuntos Externos, Luis Marulanda del Valle.
Agrega que, “como es habitual en todos los procesos de Cerro Matoso, estamos ejerciendo una minería bien hecha con el fin de prevenir, mitigar, controlar y compensar los diferentes impactos que esta expansión ocasionará en el área de influencia del proyecto. Pero lo más importante es que toda la gestión se está haciendo de la mano de la comunidad, tal y como se pactó en los acuerdos de Consulta Previa firmados con las comunidades étnicas vecinas al proyecto”.
Uno de los programas bandera de la minera en el sur de Córdoba es la reforestación que se hace a través de decenas de familias de las comunidades que cultivan desde las semillas todas las nuevas especies que se sembrarán por compensación.
“Para la compensación, por los conceptos de afectación de bosque ripario, afectación de coberturas leñosas y eliminación de especies amenazadas, se plantarán 55.304 plántulas. Las actividades de reforestación se han planeado para un periodo de cinco años. Estamos hablando de un sembrado forestal que es equivalente a una reforestación. La actividad que se realiza en este caso es una siembra de compensación por aprovechamiento forestal”, explica el vicepresidente Marulanda.
Durante el proceso de preparación del terreno se han rescatado diferentes reptiles, mamíferos, aves y se han reubicado en los bosques conservados de CMSA que se constituyen en lugares ideales para su supervivencia.
Otra tarea esencial ha sido la reubicación de plantas que viven sobre los árboles (epífitas), siendo trasladadas a sitios que aseguran su supervivencia. También se han recolectado semillas de árboles nativos, las cuales son entregadas a los viveros comunitarios del área de influencia del proyecto.
“Cerro Matoso ha liderado la capacitación de más de cien veedores ambientales y técnicos expertos en tareas relacionadas con la biodiversidad. Es con ese personal que avanzamos en el cumplimiento de todas las normas de ley para preservar la región”, revela el Vicepresidente de Asuntos Externos, Luis Marulanda.
“Los árboles pequeños o brinzales, especies consideradas valiosas, fueron plantados en parcelas con condiciones adecuadas y cada uno ha sido georeferenciado en el sitio de reubicación e identificado con un código, garantizando de esta manera que se pueda realizar seguimiento”, explica el señor Marulanda.
El manejo de aguas del área es riguroso y permite retener los sólidos antes de su descarga a los cuerpos de aguas cercanos. Adicionalmente, mediante el riego constante en las áreas de operación se evita la dispersión de partículas hacia el área de influencia y garantiza la no afectación de las comunidades vecinas.
Todas las acciones de carácter ambiental que adelanta Cerro Matoso tienen la vigilancia de las autoridades ambientales y de las comunidades indígenas mediante sus veedores.



