NACIÓNPRIMER PLANO

‘Rompamos la cadena de violencia con perdón y reconciliación’: Papa

Conmovedor encuentro de Francisco con más de 6.000 víctimas de la guerra.

El marco no podía ser más estremecedor: frente a él, 6.000 colombianos que sintieron en carne propia los estragos de la guerra y dos excombatientes que ahora se la juegan por la reconciliación. Y sobre su cabeza, sin cruz, porque la perdió también en medio del conflicto hace 15 años, el Cristo mutilado de Bojayá, el mismo que presenció la muerte de más de un centenar de sus feligreses por la explosión de un cilindro bomba de las Farc.

Ese fue el escenario en el que ayer, en el parque Las Malocas de Villavicencio, el papa Francisco pronunció las palabras más sentidas en lo que va de su histórica visita a Colombia. Y lo hizo sin ocultar el sentimiento que le produjo estar frente a los testimonios vivientes de la historia de tragedia y dolor que el país quiere dejar atrás con el proceso de paz.

Allí confesó que ese era el momento que más había esperado de su paso por el país. “Ustedes llevan en su corazón y en su carne las huellas de la historia viva y reciente de su pueblo, marcada por eventos trágicos pero también llena de gestos heroicos, de gran humanidad y de alto valor espiritual”, les dijo.

Y allí habló de perdón, de verdad y de justicia: “Colombia, abre tu corazón de pueblo de Dios y déjate reconciliar. No temas a la verdad ni a la justicia. Queridos colombianos: No tengan temor a pedir y a ofrecer el perdón”, fueron las palabras con las que el Papa recibió a sus anfitriones, llegados de todo el país para darle testimonio de sus dramas, pero también de sus expectativas ahora que el conflicto parece quedar atrás.

Voces de víctimas

El evento comenzó con la intervención de los antiguos actores del conflicto armado. El primero en hablar fue Juan Carlos Murcia Perdomo, un desmovilizado de las Farc que tras su salida de este grupo armado se dedicó al trabajo por su comunidad. “Me he liberado de la mentira que se esconde en la violencia, y enfrento la realidad de la historia con mi familia. Siendo ejemplo para niños y jóvenes”.

Daisy Sánchez, que estuvo con los ‘paras’ en Barrancabermeja, habló de los proyectos de vida con los que hoy busca evitar que jóvenes de zonas vulnerables, como ella, elijan seguir el camino de la violencia. El Papa, concentrado, escuchó con atención cada una de sus palabras. Y entonces fue el turno de las víctimas.

Desde Tumaco, Luz Dary viajó hasta la capital del Llano para contarle al Papa cómo una mina antipersonal les cambió la vida a ella y a su hija en octubre del 2012. Como testimonio de que decidió perdonar para seguir adelante, Luz Dary dejó como ofrenda ante el Cristo de Bojayá la muleta que la acompaña hace cinco años.

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