Opinión | La esencia de ser matosero
El descubrimiento de Cerro Matoso, como la mayoría de hechos significativos en el Caribe Colombiano, es producto de la combinación perfecta de la fantasía y realidad; un hecho casual que le cambió la vida favorablemente a la Región del Alto San Jorge y rebautizó a Montelibano como “La Capital Niquelera de América”, un milagro como cuentan los lugareños.
Corrían los años 60, un piloto de la petrolera estadounidense Richmond Petroleum Company, hacía un sobrevuelo por la hermosa sabana de Córdoba y quedó estupefacto cuando, de manera intempestiva, los instrumentos de control del avión enloquecieron al pasar por el cerro de Cerro Matoso, ubicado a 22 kilómetros de la población de Montelíbano. Así descubrieron a Cerro Matoso, “de leche como dicen los Barranquilleros”; la mina de Níquel más grande de América, que ha generado enorme prosperidad a sus trabajadores, contratista, comunidades, accionistas y es motor de la economía del Alto San Jorge, fue descubierta por pura casualidad.
El término “Matosero” es desconocido y no dice nada para la mayoría de colombianos, pero es una marca de enorme prestigio y reconocimiento en el departamento de Córdoba. Los “Matoseros” son los operarios, técnicos y profesionales, que laboran en la mina de Cerro Matoso, reconocidos y valorados por su gran solidaridad, capacidad de trabajo, responsabilidad social, creatividad e integridad.
En la región del Alto San Jorge cuando se le pregunta a los pelaos ¿Qué quieren ser cuando grandes? Responden al unísono ¡QUIERO SER MATOSERO!
Una cosa es la seguridad industrial y otra la cultura de seguridad Matosera, sagrada como una religión, implantada en el ADN de su gente que combina la creatividad costeña con la rigurosidad del andino y nuestros resultados hablan por nosotros ¡décadas sin accidentes fatales!
El Matosero es solidario con sus vecinos, las comunidades del área de influencia lo reconocen abiertamente, a pesar del momento de dificultad que estamos pasando.
Comprometidos con el medio ambiente, los niveles de material particulado que emite el proceso no alteran el ecosistema, técnicamente gozamos de mejor calidad de aire que Buga, referencia nacional en ese sentido. La exuberante flora y fauna de nuestros alrededores es la prueba reina de que nuestro proceso no está alterando y dañando el ecosistema. ¡Vengan a Cerro Matoso y aprecien nuestra realidad!
No es la primera vez que situaciones adversas ponen a prueba al trabajador Matosero, en el pasado hemos salido en defensa de la Empresa con la frente en alto y el orgullo de hacer Minería Bien Hecha. Las comunidades, comerciantes, y diversos sectores de la región del Alto San Jorge también nos han apoyado y hemos superado las dificultades con la ayuda de todos.
Las comunidades vecinas a nuestra operación tienen décadas de estar olvidadas por el Estado; no es mentira sus necesidades básicas insatisfechas como tampoco lo es que la Empresa con sus programas de responsabilidad social corporativa ha invertido recursos y esfuerzos en mejorar su calidad de vida y siempre hemos sido buenos vecinos; pero otra cosa, es remplazar al estado en sus obligaciones con los ciudadanos, lo cual es imposible para cualquier Empresa privada.
Nuestro futuro está en manos de los Magistrados de la Corte Constitucional quienes tienen la posibilidad de decidir la continuidad de la operación de esta Empresa y la estabilidad económica de una región, por eso desde esta columna hemos querido contarles lo que significa ser “MATOSERO” , esperanzados en que tomen una decisión que equilibre los intereses y necesidades de las comunidades con la obligaciones esenciales del Estado y el aporte que, desde nuestra política de responsabilidad social corporativa, estamos comprometidos a hacer. Desequilibrar estas cargas es apostarle al fracaso del Estado, las comunidades y la Empresa.
Por: Movimiento Yo Estoy Con Cerro Matoso


