Opinión | Libertad de prensa bajo amenaza
Por: Bibiana Cabarcas
“Semana denuncia y el CTI obedece” con esta frase el presidente Petro hizo alusión de manera inadecuada a las investigaciones que este medio de comunicación ha venido realizando sobre los escándalos que rodean al mandatario, su gobierno y familiares. De igual forma se ha referido en la misma línea a otros medios de comunicación que han señalado presuntos casos de corrupción de su gobierno y campaña, como Caracol, El Tiempo, RCN entre otros. También son conocidos los ataques de las bodegas pro gobiernistas a todos aquellos que osan cuestionar a la figura del presidente, a sus funcionarios y sus actuaciones. Es así como se vuelven tendencias en redes sociales los hashtags “Caracol miente” o “Vicky miente”, cuando se publican en estos medios denuncias sobre el actual gobierno.
La incitación continua desde sus redes sociales, por parte del presidente, insinuando que es culpa de los medios de comunicación los escándalos en los que se ve envuelto casi que, a diario, es un llamado velado a que sus activistas tomen la determinación de atacar a la prensa, con el agravante de que la minga indígena ya tomó las vías de hecho, y en un acto de intolerancia allanó a la fuerza la sede de la revista semana el pasado 27 de septiembre; lo que prende las alarmas a toda la prensa libre de Colombia, ya que, nos devuelve a las épocas de Escobar y la persecución sin cuartel que emprendió contra todos los medios que lo señalaban como jefe del cartel del Medellín. Ya todos conocemos el desenlace fatal que tuvo El espectador y Don Guillermo Cano.
Callar a los medios de comunicación cuando lo que se dice de los mandatarios no les favorece, es un claro atentado en contra de la libertad de prensa y en contra de la democracia. La Declaración Universal de Derechos humanos en su artículo 19 reconoce a la libertad de opinión y de expresión como un derecho humano fundamental. Promover a medios independientes y plurales para que ejerzan su trabajo periodístico sin presiones ni amenazas y, además, salvaguardar la integridad física de los profesionales de la comunicación, hace parte de la fortaleza de toda democracia que se precie de serlo. Esto aplica también en el ámbito local y regional, en donde la persecución a periodistas independientes ha terminado en muchas ocasiones por segar la vida de los profesionales de los medios.
Toda sociedad tiene derecho a ser informada de manera veraz y sin activismos desinformantes, la única arma con que cuentan los profesionales de los medios de comunicación son sus notas, sus investigaciones y sus computadores, defendamos nuestro derecho a decir lo que pensamos sin miedo a ser señalados y perseguidos.

