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Consumo de leche repunta en Colombia, pero sigue lejos de las cifras ideales

La leche ha sido, desde siempre, uno de los alimentos esenciales en la dieta de los colombianos. Sin embargo, detrás de cada vaso servido se esconde una compleja cadena productiva que hoy enfrenta importantes desafíos: la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, la competencia con productos importados y una industria que, aunque empieza a levantarse, sigue buscando estabilidad.

Después de casi dos años marcados por el incremento de los costos de producción y una preocupante caída en el consumo, el sector lácteo colombiano muestra señales tímidas de mejoría. No obstante, aún queda un largo trecho para alcanzar los niveles ideales de producción y rentabilidad.

Óscar Cubillos, director de la Oficina de Estudios Económicos de Fedegán, explicó que “el sector estuvo en cuidados intensivos, pero ahora pasa a sala de recuperación, con una perspectiva más alentadora”. En cifras, la producción de leche pasó de 7.414 millones de litros en 2022 a 7.097 millones en 2023, para luego repuntar hasta los 7.712 millones en 2024. Aunque este crecimiento parece una buena noticia, también trajo consigo una sobreoferta local que, junto a las importaciones, generó una particular “crisis por abundancia”, afectando los precios pagados al productor y la rentabilidad del negocio.

El consumo, por su parte, también comienza a mostrar una ligera mejoría. Tras un periodo en el que la inflación elevó de manera sostenida el precio de los alimentos básicos, incluyendo los lácteos, el bolsillo de los hogares colombianos se resintió y la demanda se redujo. A medida que la inflación se desaceleró en 2023, el consumo de leche presentó una leve recuperación.

Rafael Álvarez, CEO de Alquería, destacó que “en 2024, el consumo per cápita llegó a 154 litros al año, superando los 147 litros de 2023, pero aún lejos de los 180 litros recomendados por la OMS y la FAO”. Esta diferencia no solo representa un desafío nutricional, sino también una oportunidad para dinamizar el mercado interno.

Otro factor que afecta el consumo es la percepción pública. Ana María Gómez, presidenta ejecutiva de Asoleche, señaló que “la desinformación nutricional y algunos mensajes en redes sociales han afectado la imagen de la leche”. Por ello, Asoleche y el Ministerio de Agricultura lanzaron el primer estudio nacional sobre hábitos de consumo de leche, cuyos resultados se están compartiendo con los distintos actores de la cadena para diseñar campañas informativas más efectivas.

Pero el panorama se complica con la competencia extranjera. La llegada de leche importada a precios más bajos continúa afectando a los productores nacionales y tensiona toda la cadena de valor. “Esto pone en riesgo no solo al productor primario, sino la sostenibilidad del sector completo”, advirtió Cubillos.

A este escenario se suma un crecimiento económico aún modesto. Aunque el PIB pasó de 0,7 % en 2023 a 1,7 % en 2024, las altas tasas de interés, que siguen por encima del 9 %, limitan tanto el consumo como la inversión en el sector rural.

Para enfrentar estos desafíos, la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, presentó una hoja de ruta basada en tres pilares: valor agregado, formalización y competitividad. “Nuestro objetivo es tener una industria más alineada con los estándares internacionales, pero para lograrlo es indispensable trabajar de la mano con gremios, productores y el Gobierno”, concluyó.

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