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¿Por qué tu perro te lame? El gesto más común de los perros podría no ser amor: esto dicen los expertos

Aunque solemos interpretar los lamidos de los perros como una muestra de afecto, expertos en comportamiento animal advierten que este gesto puede esconder estrés, nerviosismo o incomodidad.

Cuando un perro lame a su dueño, la mayoría de las personas lo asocia inmediatamente con una señal de cariño. Sin embargo, lo que para nosotros parece un gesto tierno, en realidad puede tener un significado muy distinto para ellos. Comprender el verdadero lenguaje canino es clave para mejorar la relación con nuestras mascotas y atender sus necesidades emocionales.

De acuerdo con la educadora canina Alba Fernández, especializada en comportamiento animal, el lamido no siempre significa amor. En muchos casos, se trata de una respuesta al estrés, a la inseguridad o a la necesidad de calmar una situación que resulta incómoda. “Es una manera de apaciguar el ambiente o de autorregularse”, señala la especialista.

El contexto lo cambia todo. En ambientes ruidosos, tensos o con movimientos bruscos, el perro puede usar el lamido como una vía de escape. Incluso en escenarios aparentemente tranquilos, como cuando lame insistentemente la mano de alguien, el gesto puede reflejar nerviosismo más que afecto.

Los especialistas explican que este comportamiento forma parte de lo que se conoce como “señales de apaciguamiento”, estrategias naturales con las que los perros buscan reducir tensiones o evitar conflictos. Si los lamidos son repetitivos y constantes, pueden ser un indicio de ansiedad que no debe pasarse por alto.

El lenguaje corporal resulta fundamental para interpretar estos mensajes. Bostezos frecuentes, lamerse el hocico, evitar la mirada directa o sacudirse sin razón aparente son gestos que revelan incomodidad o tensión. Reconocerlos no solo ayuda a comprender mejor al animal, sino que fortalece el vínculo y evita problemas de conducta derivados de la incomunicación.

La clave está en observar y escuchar lo que el perro intenta expresar más allá de lo evidente. Los expertos recuerdan que los lamidos, igual que otros gestos, no deben interpretarse desde la mirada humana, sino desde el lenguaje propio de los animales. Atender estas señales es un acto de respeto que permite construir una relación más empática y equilibrada con nuestros compañeros de cuatro patas.

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