FINANZAS PERSONALES

¿Dónde se gana más (y menos) en América Latina? El ránking de salarios mínimos que revela las desigualdades del continente

Mientras en Venezuela el salario mínimo no llega a dos dólares mensuales, en Costa Rica supera los 700. Un análisis de Statista con datos de Bloomberg expone los ocho países con los salarios mínimos más altos y más bajos de América Latina.

En América Latina, el salario mínimo no solo varía entre países: refleja realidades económicas, sociales y políticas radicalmente distintas. En un contexto marcado por la inflación, la desaceleración y la persistente desigualdad, este indicador se convierte en un termómetro del bienestar laboral. Y las cifras, convertidas a dólares con corte en junio de 2025, dibujan un panorama desigual: desde montos simbólicos hasta salarios que, aunque aún insuficientes, ofrecen un respiro mayor.

Según un análisis de Statista basado en datos de Bloomberg, los países con los salarios mínimos más bajos están encabezados por Venezuela, donde el ingreso mensual oficial ronda los 1,20 dólares (130 bolívares), una cifra que, más que salario, funciona como un indicador estadístico en un país con hiperinflación estructural. Le siguen Argentina (263 dólares), Brasil y El Salvador (273 dólares), Perú (316 dólares), Panamá (341 dólares), Honduras (346 dólares) y Colombia (349 dólares).

Estas cantidades, aunque nominalmente superiores a la de Venezuela, aún quedan por debajo del umbral necesario para cubrir una canasta básica en muchos de estos países. En contextos de alta inflación, como el argentino o el colombiano, el poder adquisitivo se erosiona rápidamente, lo que obliga a millones de trabajadores a depender de ingresos adicionales, subsidios o economías informales para sobrevivir.

En el extremo opuesto, Costa Rica lidera la región con un salario mínimo de 726 dólares mensuales, seguido por Uruguay (586 dólares) y Chile (565 dólares). A continuación aparecen Ecuador (470 dólares), Guatemala (467 dólares), México (417 dólares), Bolivia (398 dólares) y Paraguay (350 dólares). Aunque estos montos tampoco garantizan una vida digna en todos los casos, sí representan una mejor posición relativa frente al promedio regional.

El caso de Colombia ha sido objeto de debate reciente. A finales de 2024, el Gobierno Nacional ajustó el salario mínimo en un 9,54%, pasando de 1.300.000 a 1.423.500 pesos, vigente desde enero de 2025. Junto con el aumento del auxilio de transporte —de 162.000 a 200.000 pesos—, el ingreso nominal total para un trabajador formal quedó en 1.623.500 pesos, unos 349 dólares al tipo de cambio de la época. Este ajuste buscó compensar parcialmente la pérdida de poder adquisitivo tras años de inflación alta, aunque organizaciones sindicales y académicas, como la Universidad de la Costa, han señalado que sigue siendo insuficiente frente al costo de vida.

El salario mínimo no es solo un número: impacta el consumo interno, la equidad social y la estabilidad laboral. Cuando es demasiado bajo, profundiza la pobreza. Cuando se ajusta con criterio, puede estimular la economía. Pero mientras la brecha entre países alcance más de 600 veces, como ocurre entre Venezuela y Costa Rica, queda claro que América Latina sigue siendo una región de contrastes extremos.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba