OPINIÓN

Opinión | Clamor de mártires

Por: Bibiana Cabarcas

Un genocidio silencioso se viene gestando desde hace años, por parte de los musulmanes radicales, en contra del pueblo cristiano en África y el Oriente Medio. Ya son miles los sacrificados en refugios, iglesias y aldeas, ante el ensordecedor silencio de occidente y del Vaticano.

Estas matanzas no aparecen en los noticieros, salvo que, por su naturaleza desproporcionada, llamen la atención de los medios por la brutalidad de las ejecuciones. Decapitaciones, masacres, quemas de iglesias y desplazamientos masivos en razón de las creencias religiosas, son el pan de cada día de miles de cristianos.

Según datos recopilados por la asociación Puertas Abiertas, que realiza un estudio anual de campo, cuyo resultado es la Lista Mundial de Persecución (LMP), la situación por la que atraviesan millones de cristianos en más de cincuenta países, es de persecución alta. Así mismo, este estudio indica que, para el 2025, los diez países en donde la persecución es extrema son; Corea del Norte, Somalia, Yemen, Libia, Sudán; Eritrea, Nigeria, Pakistán, Irán y Afganistán. En estas naciones dentro de los motores que impulsan las persecuciones, se encuentra la opresión comunista y postcomunista, la opresión islámica, el nacionalismo religioso; intolerancia secular, paranoia dictatorial, corrupción y crimen organizado entre otros.

En la India, las persecuciones también van en aumento sobre todo en la región de Orissa, situación denunciada por los Obispos de la región. Igualmente, y, debido a la inmigración descontrolada que está viviendo Europa y en especial el Reino Unido, los ataques de musulmanes radicales a mujeres occidentales viene creciendo, ataques que incluyen violaciones sexuales a jovencitas menores de edad. Esta población inmigrante de musulmanes radicalizados, no llega a integrarse a las costumbres y leyes de los países que los acogen, llegan a colonizar con su fanatismo religioso, y hoy muchos países europeos están sintiendo el peso de recibirlos.

La sangrienta persecución a cristianos se ha venido incrementando a nivel mundial, señalarla y hacerla evidente es un paso hacia su solución, mirar hacia un lado, pensando que esto no nos afecta es un error y, aunque nadie lo manifieste, la discriminación por el solo echo de ser creyentes va en aumento también aquí, en nuestras comunidades. Las burlas y el matoneo por ser católicos practicantes también la padecemos cientos, calladamente y en oración por aquellos que nos persiguen.

Es hora de sacar a la luz este genocidio de mártires contemporáneos, que no renuncian a su fe, aunque los estén masacrando, no podemos dejar solos a miles de cristianos africanos y asiáticos que sufren muertes espantosas en razón de sus creencias religiosas, ya que hoy son ellos, pero mañana, podemos ser nosotros.

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