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Tres trucos caseros para dejar tus sillas de plástico como nuevas

El vinagre, el jabón para platos y el bicarbonato de sodio son aliados poderosos para devolverle el brillo a tus sillas de plástico. Con estos simples pasos, podrás mantenerlas limpias y relucientes sin gastar de más.

Las sillas de plástico suelen ser las grandes protagonistas de reuniones al aire libre, terrazas o jardines, pero también son las que más sufren por el polvo, el moho y las manchas que deja la humedad. Con el paso del tiempo, pierden su color original y lucen envejecidas. Sin embargo, existen tres trucos caseros que pueden devolverles su aspecto como si fueran nuevas.

Antes de aplicar cualquiera de ellos, es importante realizar una limpieza previa con una manguera o un paño húmedo para eliminar el polvo y las telarañas. A partir de ahí, puedes elegir el método adecuado según el tipo de suciedad.

Para la suciedad superficial, basta con mezclar agua tibia y unas gotas de jabón para platos. Frota la superficie con una esponja suave o un paño de microfibra, enjuaga bien y deja secar al aire. Este método es ideal para mantenerlas limpias con frecuencia.

Si se trata de manchas persistentes o amarillentas, el bicarbonato de sodio es el mejor aliado. Solo hay que mezclarlo con un poco de agua hasta obtener una pasta espesa, aplicarla sobre las manchas, dejar actuar entre 5 y 10 minutos y frotar con un paño.

En el caso de manchas de moho, el vinagre blanco sin diluir es la solución. Rocíalo directamente sobre las zonas afectadas, deja actuar por unos 15 o 20 minutos y luego limpia con un cepillo antes de enjuagar.

Para conservar las sillas en buen estado, evita productos abrasivos o lejía concentrada, ya que pueden dañarlas o amarillearlas. En cambio, puedes aplicar una fina capa de cera para autos una vez limpias y secas, lo que ayudará a devolverles el brillo y proteger su superficie.

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