VIDA Y SALUD

¿Por qué no recordamos cuando éramos bebés? La ciencia lo explica

¿Alguna vez te has preguntado por qué no recuerdas tus primeros años de vida? La ciencia tiene la respuesta, y está en cómo se desarrolla el cerebro y se forma la memoria.

Recordar el primer cumpleaños, los primeros pasos o aquel paseo familiar es casi imposible para la mayoría de las personas. Y no se debe a que tengamos mala memoria, sino a que, durante los primeros años de vida, nuestro cerebro aún estaba aprendiendo a guardar recuerdos.

Este fenómeno, conocido como amnesia infantil, fue descrito hace más de un siglo, pero la ciencia moderna ha encontrado una explicación más clara. Los investigadores aseguran que en esa etapa el cerebro funciona como una casa en construcción: los cimientos están puestos, pero las habitaciones donde se guardan los recuerdos todavía no están listas.

En los primeros años, las conexiones que permiten “archivar” las experiencias no están completamente formadas. Por eso, aunque los bebés sí viven y sienten mucho, la mayoría de esas vivencias se borran con el tiempo, como dibujos hechos en la arena que desaparecen con la marea.

Otro elemento clave es el lenguaje. Antes de aprender a hablar, los niños no pueden ponerle palabras a lo que viven, y eso hace más difícil guardar esas experiencias en la memoria. Cuando por fin logran comunicarse, el cerebro reorganiza la forma de almacenar los recuerdos, y los más antiguos se pierden en el proceso.

También ocurre algo similar a una limpieza general: el cerebro elimina conexiones que no usa con frecuencia para dejar espacio a las nuevas habilidades que va adquiriendo. Es como borrar viejos archivos del computador para que funcione mejor.

Además, durante los primeros años aún no tenemos una idea clara de quiénes somos. Sin esa noción de “yo”, las experiencias no se guardan como parte de nuestra historia personal. Por eso, aunque esos momentos nos ayudaron a formar lo que somos, no los recordamos.

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