VIDA Y SALUD

¿Por qué los hombres tienden a ser mujeriegos? El “donjuán” no siempre es seguro de sí mismo

Aunque suelen proyectar seguridad y carisma, los llamados “mujeriegos” esconden inseguridades profundas. La psicología explica qué hay detrás de este patrón emocional y por qué se repite.

Durante décadas, la figura del “mujeriego” ha sido idealizada: un hombre seductor, seguro, hábil en el juego de la conquista. Sin embargo, la psicología moderna desarma ese mito al señalar que, detrás del encanto y la aparente autoconfianza, suelen existir vacíos afectivos y heridas emocionales no resueltas.

De acuerdo con especialistas del Colegio de Psicólogos, este comportamiento no se reduce a un gusto por la variedad, sino que responde a conflictos internos más profundos, como baja autoestima, miedo al compromiso o necesidad constante de validación. La conquista funciona como una forma de llenar carencias, no de construir vínculos.

Los expertos explican que muchos de estos hombres buscan en la aprobación externa la sensación momentánea de valía personal. Cada conquista refuerza, de manera fugaz, una autopercepción debilitada. Sin embargo, cuando el interés o la emoción disminuyen, aparece la necesidad de un nuevo estímulo que los mantenga en el centro de atención.

Otro factor relevante está en el tipo de apego formado en la infancia. Aquellos que crecieron con figuras afectivas ausentes o inestables pueden desarrollar dificultades para confiar y mantener relaciones duraderas. De ahí que la seducción se convierta en una forma de evitar la intimidad emocional.

La cultura también alimenta este patrón. En muchas sociedades, la masculinidad se mide por la cantidad de conquistas, lo que perpetúa conductas que, más que demostrar seguridad, reflejan una lucha interna por ser vistos, valorados y aceptados.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba