MOE pide vigilancia en zonas controladas por el Clan del Golfo para frenar coacción en elecciones

A pocos días de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), alertó sobre cómo la expansión y fragmentación de los grupos armados ilegales amenaza la libertad de voto en ciertas partes del territorio nacional.
Para Barrios, uno de los lugares de atención debe estar en las regiones donde operan estructuras como el Clan del Golfo.
Al respecto, fue enfática en la necesidad de vigilancia: “Para poder mantener estas zonas, tiene que haber un control estricto de quiénes van a estos lugares y de quiénes son sus jefes, esto con el fin de que no haya ningún tipo de presión a los ciudadanos para dejar de hacer o promover determinada candidatura”.
Aunque la directora de la entidad aclaró que la presencia armada no necesariamente dicta quién gana una elección en términos estadísticos, sí es un muro que impide el ejercicio democrático sano.
Según explicó: “No se veía dominio donde se pudiera poner un senador o una senadora de la República. Pero sí se impide la realización de un proselitismo libre”.
Y es que, según señaló, la radiografía presenta un panorama preocupante: de los 975 municipios con zonas rurales en el país, 555 registran presencia de grupos ilegales y 207 son escenarios de cruentos enfrentamientos por el control territorial.
Esta falta de mandos unificados en las estructuras criminales actuales hace que el riesgo sea mayor.
“Estamos en un momento de confrontación entre diferentes grupos armados. No hay hegemonía fuerte y eso significa territorios muchísimo más peligrosos”, advirtió Barrios, añadiendo que, pese a los esfuerzos del Gobierno en seguridad, “estamos en un contexto de profundización de la violencia y con una gran dispersión de grupos armados ilegales”.



