OPINIÓN

Opinión | Quemar las naves

Por: Bibiana Cabarcas

Los colombianos no adoctrinados, preocupados por el futuro que nos esperaría en manos del comunista Cepeda, en caso de que llegue a ganar, no entendemos la pelotera estúpida entre Abelardistas y Palomistas. Insultos van, improperios vienen, señalamientos y hasta epítetos que rayan en lo personal; nos tienen a todos por demás perplejos. Cómo es posible que entre las dos campañas le estén haciendo el juego a los Cepedistas, dándose entre ellos y dejándole el camino libre al continuador de Petro. Es absolutamente inverosímil y ridículo. En estos momentos Cepeda y sus asesores se deben estar frotando las manos de felicidad.

Si los intereses de la patria están por encima de cualquier persona o circunstancia, si lo que se está jugando es la democracia y la libertad de todo un país, seguir en ese enfrentamiento infantil nos va a llevar a un rotundo fracaso. El talante de los gobernantes se mide en la confrontación, y si no son capaces de aguantar la contienda política, no serán capaces de aguantar y contener la arremetida que nos espera cuando Petro tenga que soltar la teta del estado.

Todos estamos esperando de nuestros futuros gobernantes madurez, templanza; aplomo y mucha mesura, y no este dime que yo te diré que no nos aporta nada y nos causa mucha zozobra. 

Lo que más asombra y preocupa es la actitud desobligante de la candidata Paloma Valencia, quien ataca sin misericordia a su rival Abelardo de la Espriella, llamándolo “cobarde” por proteger su vida e integridad física, como si lo retara a dejarse masacrar, aún cuando sabe el peligro que corren todos, ella incluida, con un gobierno que no le da garantías a la oposición para realizar las campañas. Si lo que todos queremos es que se unan en una posible segunda vuelta, tantas heridas que dejan los enfrentamientos, pueden cerrar los caminos a una futura coalición.

De la Espriella marca muy por encima de Paloma Valencia en las encuestas, recortándole ventaja a Cepeda; tal parece que, con cada resultado, la senadora aspirante a presidente, se descontrola y muestra un lado poco amable que no le conocíamos, que la deja muy mal parada frente a posibles electores. La mano de sus asesores no se ve por ningún lado o la están asesorando mal.

Hernán Cortés en 1519, quemó sus naves cuando llegó a México, para obligar a sus hombres a conquistar territorio o morir en el intento, atacar con virulencia y sin argumentos al contrincante, destruye toda posibilidad de reconciliación y “quema” una unión que es necesaria para el bien mayor de todo un país.  

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