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Opinión | Gobierno indolente

Por: Bibiana Cabarcas

En Córdoba llueven tragedias, no solo por las lluvias atípicas ocasionadas por el frente frio, sino por el drama y el dolor que cada cordobés lleva en el alma. Las inundaciones nos afectan a todos, y no hacen distinción de clases sociales, raza, género o credos religiosos; la lámina de agua ahogó por igual la alegría propia de nuestra gente y nos confronta a la triste certeza de que dependemos de nosotros mismos y de la capacidad de reinventarnos en la desgracia.

Sin la ayuda de los propios cordobeses, de los empresarios cordobeses y de la voz de cordobeses que viven fuera de la tierra, seguramente el drama sería mayor; ya que el gobierno del cambio, brilla por su ausencia y lo único que nos brinda es la humillante fotografía de los alcaldes sentados en el piso esperando ser atendidos por un presidente que se ha pasado su mandato lanzando globos al aire y no concretando nada.

Petro, fiel a su estilo, se hizo esperar para el consejo de ministros que se llevó a cabo en montería, llegó casi al filo de la media noche, a “solucionar” lo que el agua se llevó; 80% de los municipios del departamento afectados, 120.000 damnificados y contando, cultivos y ganaderías destruidas y más de 9.000 casas anegadas. El presidente “cordobés” llegó a repartir culpas a Urrá, a EPM y hasta a Hidroituango, a hablar de negligencia criminal, a pedir cabezas y, a más nada.

Nada dijo de la UNGRD, que debía estar preparada para enfrentar esta crisis, pero ya todos sabemos que esa platica se perdió en los bolsillos de politiqueros corruptos, entre éstos cordobeses, que, seguramente no se van a meter la mano al dril para devolvérsela al pueblo que la necesita. Es francamente deplorable la actitud de Gustavo Petro, haciendo acto de presencia y repartiendo garrote a diestra y siniestra, cuando tanto Urrá como la UNGRD están manejadas por el gobierno que él preside.

La indolencia del gobierno ante la magnitud de lo que se vive en córdoba, es una muestra más de lo que es el talante “progresista”, de la ineptitud de quien nunca debió estar en la presidencia y de la corrupción de tanto político oportunista, que ahora tienen el descaro de pedir de nuevo el voto.

El sol va a salir, las aguas van a seguir bajando, y en el corazón y la conciencia de los cordobeses debe quedar grabado quiénes nos tendieron la mano y quiénes se las lavaron.

 Todo el reconocimiento y gratitud para dos jóvenes mandatarios cordobeses que incansablemente y de corazón han estado con gallardía al frente de la tragedia, mis respetos para Hugo Kerguelen y Erasmo Zuleta.

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