Así fue la operación para dar con el paradero de alias el Indio, cabecilla del Clan del Golfo
La Policía lo ubicó y un francotirador del Ejército le disparó. Estaba en un rancho con comida importada.
Inteligencia de la Policía entregó las coordenadas del escondite de Manuel Meza, tercero al mando del ‘clan del Golfo’, y un francotirador del Ejército le disparó. Lo hallaron en un rancho –con licor y comida importada–, desde donde articulaba narcorrutas. Se cierra el cerco sobre ‘Otoniel’ y ‘Nicolás’.
“Las cosas están duras por acá. Esos manes, esos operativos (…) han aparecido por todo lado pero les hemos dado candela y tenemos asustados a esos h. p.”.
Este es uno de los últimos mensajes que envió a sus superiores Aristides Manuel Meza Páez, alias el Indio, tercero al mando de la organización criminal del ‘clan del Golfo’, que este miércoles fue abatido por la Fuerza Pública, que ya había hecho seis intentos por capturarlo.

Pero esta vez, un disparo certero de un tirador de alta precisión de las Fuerzas Especiales del Ejército terminó con 30 años de vida delictiva de este sujeto, exparamilitar de los bloques Centauro y Bananero y quien lideraba el llamado ‘plan pistola’ contra la Policía.
Desde el martes, oficiales de inteligencia de la Policía localizaron el rancho en el que se escondía y desde donde seguía articulando los envíos de cocaína hacia Europa y Estados Unidos.

“Ya estoy templando a todo el mundo. Las platicas están muy duras para manejarlas mal”, les escribió hace un par de meses en hojas sueltas que enviaba con emisarios. Y notificó que solo pudo pagar nómina hasta finales de 2017.
En efecto, los golpes de la Policía y del Ejército dentro de la operación conjunta Agamenón II lo habían obligado a replegarse en la zona rural de Córdoba, mientras ‘Otoniel’ enviaba mensajes al Gobierno sobre su interés de someterse a la justicia.
En zona rural del corregimiento de Tierradentro, en Montelíbano, el ‘Indio’ ordenó levantar varios ranchos rústicos que equipaba con aire acondicionado, plantas eléctricas, colchones ortopédicos, licor y comida importada, incluido caviar y variedad de quesos. También cargaba conjuros y paquetes con brujería.

“Obligaba a los campesinos a adecuarles los escondites y pagaba 10 y 15 millones de pesos por menores de edad vírgenes. Él era el que presionaba a ‘Otoniel’ a tomar decisiones sobre otros cabecillas y a reclamar dineros de la organización criminal”, se lee en un informe de inteligencia al que este diario tuvo acceso.
Operación Moriah
Oficiales infiltrados de la Policía lograron fotografiar uno de los cambuches del hombre, de 49 años. Y tras varias interceptaciones de comunicaciones y un par de verificaciones de campo, obtuvieron las coordenadas exactas del lugar en donde este planeaba pasar Semana Santa.
“De inmediato dimos aviso a las fuerzas especiales del Ejército para que planearan y ejecutaran el operativo de asalto; le cayeron a las 9 de la mañana del miércoles”, le dijo a EL TIEMPO uno de los oficiales que participó en la localización del delincuente.
En efecto, desde la base de Agamenón II, en Necoclí, se planeó el golpe de mano.

“En este participaron seis grupos de las Fuerzas Especiales del Ejército que desde hacía 12 días se infiltraron en inmediaciones de una construcción rústica en Tierradentro, allí permanecieron a la espera del ‘Indio’ ”, dijo el general Jorge Mora, cabeza de la Fuerza de Despliegue contra Amenazas Transnacionales del Ejército.
La estrategia se centró en neutralizar al ‘Indio’ y, de inmediato, los 20 hombres que lo cuidaban quedaron aturdidos y desorientados.
“Hubo un combate de hora y media. Lugartenientes del ‘Indio’ querían llevarse el cuerpo. Seis helicópteros de la Fuerza Aérea y la Policía cubrían las tropas en tierra. La operación fue perfecta”, dijo el general Jorge Mora.






