Bernardo Arévalo, recién electo presidente de Guatemala, ¿de quién se trata?

Con el escrutinio de más del 93% de las actas completado, se confirma oficialmente a Bernardo Arévalo como el nuevo presidente de Guatemala, nación con la que Colombia sostiene un Tratado de Libre Comercio desde 2007, sellado en Medellín.
Bernardo Arévalo, de 64 años, es cofundador del Movimiento Semilla. Su nacimiento en Montevideo, Uruguay, en 1958, se produjo tras el exilio de sus padres, el expresidente guatemalteco Juan José Arévalo y su segunda esposa Margarita de León, tras el golpe de Estado de 1954.
A los quince años, Arévalo se estableció en Guatemala y cursó estudios en el Liceo de Guatemala. Más adelante, se trasladó nuevamente para completar su Licenciatura en Sociología en la Universidad Hebrea de Jerusalén, posteriormente obteniendo un doctorado en Filosofía y Antropología Social en Países Bajos.
Su experiencia como diplomático es extensa. Entre 1995 y 1996 fue embajador de Guatemala en España, y en 1995 ocupó el cargo de viceministro de Relaciones Exteriores bajo la administración del expresidente Ramiro de León Carpio.
En 2020, Arévalo lideró la bancada del Movimiento Semilla, co-fundado después de las agitadas protestas que marcaron a Guatemala en 2015. En la actualidad, es diputado en el Congreso por este partido en el país de mayor población en Centroamérica.
Aunque Arévalo ganó notoriedad académica por sus escritos sobre seguridad, no partía como favorito en las elecciones del mes anterior. Sin embargo, logró avanzar a la segunda vuelta, resultando en su victoria sobre Sandra Torres, exprimera dama durante el gobierno de Álvaro Colom Caballeros.
El ministro de Defensa colombiano, Iván Velásquez, quien también integró una comisión internacional contra la corrupción en Guatemala, expresó su apoyo a la elección del país. En su cuenta de Twitter, afirmó: «El pueblo guatemalteco se ha expresado. Ahora es su deber proteger la democracia», acompañando su mensaje con el lema de campaña de Arévalo, «Florecerás, Guatemala».
Bernardo Arévalo se distinguió como un «outsider» que personificó el cansancio de la población ante la corrupción. «No soy mi padre, pero seguimos el mismo sendero que él trazó, y lo recorreremos juntos como pueblo», declaró en su cierre de campaña en Ciudad de Guatemala el 16 de agosto.



