ACTUALIDADOPINIÓN

Opinión | Por qué los mototaxistas han sido pioneros en el trabajo por horas

Por Marcos Velásquez

 Los mototaxistas trabajan por horas.

 En los municipios de la región del San Jorge, puede no estar tan claro el concepto del trabajo por horas, tal y como lo impone el desarrollo tecnológico que hoy nos cobija, a pesar de que un gran porcentaje de los trabajadores informales lo están llevando a cabo desde el inicio de sus pericias laborales.

Si bien, en esta región de Colombia, en promedio, sus municipios poseen alrededor de los 42.000 habitantes -según cifras de 2.016-, donde el más pequeño es San José de Uré, con 11.172 habitantes, y el más grande, Montelíbano, con 83.181 habitantes, todos tienen una dinámica de lo que se considera, según el grado de urbanización, método recomendado para las comparaciones internacionales por la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas, como pueblos, a raíz de que sus zonas de densidad intermedia corresponden a un “número de población de al menos 5.000 habitantes en zonas contiguas, cuya densidad es de un mínimo de 300 habitantes por kilómetro cuadrado”.

Más allá del número de habitantes que el grado de urbanización plantea para definir un pueblo, el tema está en la particularidad cultural que se teje al interior de poblaciones pequeñas donde, a pesar del grado de desarrollo tecnológico global y estar estas poblaciones tangencialmente afectadas por este desarrollo, como por ejemplo, el hecho de que casi todos los pobladores tienen en su mano un celular, aunque no necesariamente el último smartphone, pero sí su medio de comunicación inmediato está en su mano, cuando no en la venta de minutos en el lugar menos esperado, hace que tengan que ver con el avance de la tecnología en el tiempo, quitándoles ello la candidez que en un momento dado podría servir de excusa para no hacerse responsables de lo que está pasando con la evolución de la tecnología en relación a la humanidad.

Esto plantea que un tema tan espinoso para los gobiernos locales como el mototaxismo, trabajo informal que surgió como respuesta a la falta de soluciones de transporte público, sea ello por las debilidades o poca visión en materia de planeación, o por las dificultades económicas que afrontan los municipios con menos de 50.000 habitantes para invertir en procesos de cultura ciudadana que permitan adiestrar a sus habitantes en el uso, comportamiento y manejo de horarios del transporte público, para poder entrar a la implementación física respectiva de solución de transporte urbano, hacen que el mototaxismo sea un “remedio” que prolifera y se instaure como única opción de movilidad en este tipo de municipios.

Así, un mototaxista, “quien ha de contar con una cobertura del SISBEN” para cubrir sus gastos de salud y no posee garantías de prestaciones sociales que le ayuden a solventar otros momentos de su vida, sin tener claro el concepto de trabajo por horas, es un incansable trabajador inscrito en el sistema laboral que impone el siglo XXI, como solución a las crisis económicas que la globalización afronta y enfrentará, a raíz de la pandemia, las luchas por el poder y la hegemonía económica global.

Los mototaxistas como ejemplo del trabajo por horas.

 En municipios pequeños difícilmente se utilizan aplicaciones como Uber, InDriver o DiDi para solicitar un servicio de transporte urbano.  En ciudades como Montería, ya es normal su uso, con la particularidad que tienden a desplazar a otro tipo de servicios de transporte público, por su calidad, amabilidad y respeto, limpieza de los vehículos, economía y velocidad de respuesta a la solicitud del servicio.

A pesar de ello, en los municipios del San Jorge es normal que la mayoría de los mototaxistas cuenten con un número de clientes leales que a través de sus celulares se ponen en contacto con ellos para solicitar su servicio.  Esta dinámica hace que disminuya para los mototaxistas las horas muertas de espera u horas de no producción de dinero por falta de clientes.

Dicha dinámica los inscribe en la mecánica del mercado que impone mercadeo y calidad en la prestación del servicio, para preservar a sus clientes y a través de su voz a voz, dar a conocer su nombre (su marca personal), con el objetivo no sólo de incrementar el número de clientes, sino que sus horas de trabajo estén nutridas de labor e incremento económico para sus bolsillos.

El caso de los mototaxistas, quienes no están amparados en un marco regulatorio constituido por la ley que los proteja, es el caso de muchos autónomos en el mundo, guardando las proporciones claro está, sean estos profesionales o no, quienes tienen hoy como herramienta efectiva de trabajo las posibilidades que les brindan las redes sociales, las aplicaciones especializadas en cada arte, oficio, servicio o producto que demanda el mercado local y global, debido a que las empresas cada vez más restringen sus bases de trabajadores inscritos en nómina, la que garantiza prestaciones sociales, a causa de las crisis económicas que enfrentan para poder sostenerse en un mercado cada vez más competitivo, agresivo y de respuestas inmediatas.

Como tengo poco espacio de escritura y usted poco tiempo de lectura, quiero decirle que, aunque esté en un municipio pequeño, catalogado por el “grado de urbanización” como pueblo, a falta de fuentes de empleo u opciones laborales en negocios o empresas convencionales dentro de su municipio, permítase mirar las posibilidades que tiene en la mano.

Quiero decir que, más allá de convertir su celular en una piscina de tiempo de ocio a través de sus redes sociales, contemple de modo crítico y con una visión de mercadeo, qué de lo que usted hace puede ofrecer a su mercado local o a un mercado global que está ávido de mano de obra por horas.

Es bueno tener relaciones públicas para conseguir una entrevista de trabajo para ingresar a un establecimiento comercial o una empresa a trabajar, pero tenga presente que este tipo de fuentes de empleo cada vez serán más escasas y también terminaran dentro de poco contratando por horas de trabajo, si es que ya no lo están haciendo.

Así que como los mototaxistas, quienes sin notarlo empezaron a ofrecer sus servicios porque no tenían trabajo y encontraron una necesidad no cubierta en sus municipios en relación a la nula respuesta al transporte público y ellos tomaron dicha realidad como solución para el mercado y para sí mismos, piense que el mundo que ya estamos empezando a vivir, es un mundo donde quien no sepa adaptarse ni sepa descubrir en sí mismo cuál es la fortaleza que tiene y le puede servir para enfrentar el mercado de bienes o servicios en el que se encuentra, se autorelegará de las opciones de trabajo que existen a su mano, para dar solución a su falta de fuentes de empleo o a su deseo de trabajar en “algo”.

TIPS para no sufrir.

  1. Entre más se demore en comprender que las dinámicas de trabajo están cambiando y que el sistema económico está imponiendo formas de contratación por horas de trabajo a los establecimientos comerciales o a las empresas como mecanismo de apoyo a que estas puedan sobrevivir a las crisis que enfrentamos y las que vienen, usted estará más propenso a una depresión debido a su larga espera y desesperanza adquirida porque no le sale trabajo en una fuente de empleo como era concebida en el siglo XX.
  2. No gaste su tiempo y dinero haciendo hojas de vida para entregar a quien usted cree que le “puede ayudar” a buscar un empleo. Piense de modo autónomo y si es del caso, capacítese para comprender las nuevas dinámicas del mercado de trabajo que impone la tecnología, las telecomunicaciones, la conectividad y las necesidades que el mundo de hoy demandan, con el objetivo de que piense en sus fortalezas (porque las tiene), para que le ofrezca a su mercado local o al mercado global su servicio o producto, adaptándose con ello a una mecánica que no conocieron las personas que se formaron en el siglo XX y que piensan que todo es igual o va a ser igual a como era antes de la pandemia y el confinamiento que vivió toda la humanidad.
  3. Existen muchos detractores del trabajo por horas. Quizá, de modo romántico o ideal, argumentan que se trata del modelo económico que lo promulga.  Pero, siendo consecuentes con las realidades económicas que enfrenta la globalización, marcada por el vertiginoso desarrollo de la tecnología y los estragos que esta hace en los estilos de vida del ser humano, se trata de una solución de adaptación tal y como lo tenemos que hacer por las consecuencias del cambio climático.  Nos guste o no, es un real ineludible en ambos casos.
  4. De modo crudo, tenga presente que cuando usted se dedica a algo que le gusta, puede contener con un poco de más aliento el malestar que le causa las consecuencias del trabajo duro. Para hacerme entender, un deportista tiene la claridad de saber cuánto está dispuesto a sufrir para sostener su nivel de competitividad profesional.  Él disfruta lo que hace, aunque le cueste y lo asume.  Un mototaxista posiblemente no tiene otra opción que la que se le presentó en su camino y aunque esté cansado, sabe cuántas horas tiene que trabajar para ponerse el sueldo que él se impone independiente de las horas muertas que tiene que recuperar.
  5. Prepárese para los cambios drásticos que se están presentando. Sólo quien sea flexible y adaptable podrá sobrevivir.  No importa su título, lugar de graduación o relaciones públicas.  Qué le ofrece usted al mercado y cómo se vende para que este lo valore, a partir de allí, haga su propio calculo de trabajo por horas, para que tase cuánto vale la hora de su trabajo y con ello pueda entrar a negociar dicho valor en el mercado en el cual se inscriba.

Facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=100061825363935

Twitter: @marcosdariovm

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba