Cómo hacer una huerta en casa sin morir en el intento

Aprenda cómo cultivar sin salir de casa. Contribuye al planeta y es un buen plan para estos días.
En un momento en el que muchos estamos aislados en casa buena parte del tiempo y preocupados por satisfacer nuestras necesidades básicas, muchos están haciéndole frente a la realidad con los medios más sanos y simples.
Las huertas urbanas, más que en una decisión política y ambiental, se han convertido en una necesidad. Hoy más que nunca son parte de la solución, ya que ante el temor de salir al supermercado por alimentos, mucha gente está optando por sembrarlos en los balcones o en rincones de sus casas. Pequeñas acciones que nos enseñan la importancia de garantizar nuestra seguridad alimentaria y de consumir vegetales libres de agroquímicos.
No es necesario tener un enorme jardín ni ser experto; además, los recursos están más cerca de lo que cree. Y es que asimismo, la huerta urbana se convierte en una actividad para sobrellevar el periodo de reclusión y, en el caso de los niños, puede ser una magnífica oportunidad para enseñarles valores como la responsabilidad, el cuidado o la constancia.
Sin semillas, ¿cómo hacerlo?
En las prácticas de agricultura urbana, habitualmente se usan más de 100 especies, entre hierbas, enredaderas, arbustos y árboles con usos comestibles; sin embargo, en este tiempo de cuarentena podemos propagar algunas plantas a través de sus semillas, tubérculos, bulbos, tallos y raíces, que se encuentran en un espacio tan visitado en estos últimos días como la cocina del hogar. Las semillas las pueden encontrar dentro de los frutos de las plantas que están en la cocina.
Tomates y pimentones

Estas semillas se extraen del fruto maduro, se lavan y se secan; posteriormente se siembran entre dos o tres semillas por orificio para tener mayor posibilidad de que germinen, a una profundidad del doble del tamaño de esta, y luego se cubren con tierra. Se requiere riego día de por medio, teniendo especial cuidado de no descubrir las semillas. La siembra se puede realizar en un sitio transitorio (semilleros), o también se podría realizar directamente en el sitio definitivo.
Cebollas y zanahorias en su jardín
Las diferentes bases de los tallos y bulbos como el ajo (dientes de ajo), la cebolla larga, cebolla puerro, entre otras, pueden generar raíces, plantándolas en tierra directamente. En el caso del cilantro, se siembra manojos de tallitos gruesos, mínimo de 2 cm de largo, con la raíz ligeramente podada, sembrando directamente los manojitos en la tierra. También puede experimentar con otros vegetales. Por ejemplo, es posible que al cortar la parte superior de una zanahoria y dejarla en agua algunos días puede rebrotar una nueva planta. También puede experimentar con puerros, jengibre y lechuga.

Pesticidas ecológicos
Según el Jardín Botánico de Bogotá, entidad que promueve las huertas urbanas, no se usan fertilizantes ni pesticidas químicos. Para el control de plagas y enfermedades se emplean plantas como el ajo, ají y cebolla a fin de elaborar biopreparados, que se fermentan y se usan mezclando con agua, para aplicación en las hojas o directamente en la tierra (en pocas cantidades). La ruda, la caléndula y la ortiga son alelopáticas y al estar sembradas cerca del cultivo impiden la llegada de plagas y enfermedades.
¿En qué recipientes sembrar?
En caso de no tener un jardín, puede hacerlo dentro de su casa usando diferentes recipientes. Según expertos, las prácticas agrícolas en la ciudad se realizan directamente sobre el suelo, como jardines, o en coberturas, como terrazas y balcones, en estas últimas se usan contenedores de un sinfín de materiales y de diferentes tamaños. Sin embargo, deben tener unas dimensiones mínimas de 15 cm de altura y 15 de diámetro, con orificios en la parte inferior para que permita el drenaje del agua. También puede reciclar envases plásticos para esta labor. Botellas de bebidas gaseosas y de helado son ideales.
¿Qué cuidados tener?
Los cultivos urbanos deben contar con tierra negra rica en materia orgánica, en lo posible con compost y/o con lombriabono. Ahora, lo que haya sembrado se debe regar usando agua lluvia o agua del acueducto, que preferiblemente se haya almacenado antes, para que pierda parte del cloro, de tres a cuatro días a la semana. Asimismo, las plantas deben recibir el sol directo entre cuatro a seis horas aproximadamente.





