ESTILO DE VIDA

Cinco hábitos que acortan la vida útil de su colchón (y cómo evitarlos)

Un buen colchón es clave para dormir bien y cuidar la salud. Pero pequeños descuidos diarios pueden dañarlo antes de tiempo.

Dormir bien no es un lujo, es una necesidad. Un colchón en mal estado puede afectar el descanso y hasta provocar dolores de espalda o cuello. Sin embargo, muchas personas, después de comprarlo, se olvidan de su cuidado. Más allá de cambiar las sábanas, el mantenimiento suele quedar en segundo plano, y ahí empiezan los problemas.

Uno de los errores más frecuentes es usar una base inadecuada. Si la base está rota, desnivelada o no es del tamaño correcto, el colchón termina deformándose. En modelos de muelles se recomienda una base rígida y plana, mientras que en colchones de látex o espuma viscoelástica conviene un soporte de lamas que permita la circulación de aire, algo así como dejar que el colchón “respire”.

Otro hábito que lo desgasta es no rotarlo. Dormir siempre en el mismo lado crea hundimientos, como cuando uno se sienta repetidamente en el mismo lugar del sofá. Lo ideal es girarlo cada tres meses. Si el colchón es de un solo lado (one-sided), basta con rotarlo 180 grados, es decir, cambiar la parte de la cabeza hacia los pies.

También influye sentarse constantemente en el borde de la cama, ya sea para ponerse los zapatos o revisar el celular. Esa presión repetida debilita los refuerzos laterales. A esto se suma ignorar el protector de colchón y no ventilar la cama. Cada noche el cuerpo suda, y esa humedad se acumula en las fibras, favoreciendo bacterias y ácaros. Dejar la cama destendida unos 20 o 30 minutos antes de cubrirla y aspirar el colchón semanalmente ayuda a mantenerlo limpio y en buen estado. En Panorama del San Jorge promovemos hábitos sencillos que cuidan su descanso y su bolsillo.

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