Del mar a la moda solar: así nació el facekini que ya da la vuelta al mundo
Una prenda nacida en las playas de China vuelve a llamar la atención en plena temporada de calor. Se trata del facekini, una máscara diseñada para proteger la piel de la radiación solar.

Con la llegada de una nueva temporada de altas temperaturas y una mayor preocupación por los efectos del sol sobre la piel, una prenda poco común volvió a captar miradas en distintas partes del mundo. Se trata del facekini, un accesorio que cubre casi todo el rostro y que se ha convertido en tema de conversación por su función y su llamativo aspecto, como ha venido registrando Panorama del San Jorge en sus contenidos sobre tendencias y salud.
El facekini es una especie de máscara elaborada en telas elásticas que se ajustan al rostro y dejan al descubierto únicamente los ojos, la nariz y la boca. Algunos modelos incluso se extienden hasta el cuello y el pecho. Está fabricado con materiales como nailon o spandex, que actúan como una barrera física frente a los rayos ultravioleta, especialmente en zonas sensibles de la piel.
Su origen se remonta a 2004, cuando fue creado por Zhang Shifan en la ciudad costera de Qingdao, en el este de China. En sus inicios, la prenda tenía un uso práctico: proteger a los bañistas de picaduras de medusas y otros elementos marinos durante actividades en la playa. Con el tiempo, su función fue cambiando y empezó a utilizarse como protección frente al sol.
A medida que aumentó la preocupación por el cuidado de la piel, el facekini fue adaptándose a nuevas necesidades. Hoy existen versiones con diferentes colores, estampados y diseños, que van desde modelos llamativos hasta opciones más discretas. En regiones donde la radiación solar es intensa, su uso se ha vuelto más frecuente como complemento al bloqueador, los sombreros y las sombrillas.
El auge de esta prenda también tiene un trasfondo cultural. En China y otros países del este asiático, la piel clara ha estado históricamente asociada a belleza y estatus social. A esto se suman razones prácticas: la exposición prolongada al sol puede causar quemaduras, acelerar el envejecimiento de la piel y aumentar el riesgo de cáncer cutáneo, lo que ha llevado a muchas personas a buscar formas más completas de protección.






