Espiritualidad | No se deje robar la energía de los demás

Una persona ‘mala vibra’ consumirá sus energías, tanto como usted se lo permita. Si tiene claro qué es lo que le roba su luz, es más fácil saber manejar esas formas pesimistas de ver la vida.
Hay personas que nos involucran en situaciones incómodas o nos hacen vivir momentos en los que no solo nos roban la energía, sino que además nos embadurnan de sus desalientos, de sus amarguras, de sus frustraciones y en general de todas sus tristezas.
Hablo de esos hombres y mujeres que no paran de quejarse, aquellos que solo esgrimen puntos de vista pesimistas y que nunca le ven nada bueno a nadie ni a nada de lo que viven.
¿Los conoce? ¡Mucho cuidado! Se lo digo porque estos ‘chupa energías’ son capaces de menoscabar su tranquilidad y terminan sacándole de quicio, si usted se deja llevar por sus necedades.
Sin proponerle que sea excluyente, debo decirle que si está al lado de esa gente trate en la medida de lo posible de ser indiferente ante cada una de sus lacónicas intervenciones. ¡No se deje atosigar por sus impertinencias!
Mejor dicho: usted no está obligado a padecer las consecuencias de esas grises perspectivas.
Claro está que debe entender que hay determinadas situaciones que no dependen de usted; es decir, hay situaciones que no puede controlar y obviamente esos ‘vampiros emocionales’ seguirán revoloteando a su alrededor.
Así las cosas, resistir y pelear contra aquellos que le roban su luz pueden resultar labores infructuosas y, además, en esos combates solo le quedará a usted un cansancio o un agotamiento que terminará afectándole cada vez más su aliento.
Tal vez -como dice y reza la sabiduría popular- deberá aprender a sentarse en la misma mesa con Judas, sin que eso le robe la paz.
Es decir, no le estoy pidiendo que sea hipócrita o que haga algo en contra de esa gente fastidiosa. Solo le sugiero que no es preciso que le responda o que se afane, entre otras cosas, porque el pesimista se encarga él mismo de confeccionar sus propios desenlaces.
Si se encuentra con gente amargada, procure no dejarse irradiar de esa mala vibra y contrarréstela con su propio derroche de dinamismo y entusiasmo.
No alcanza a imaginar el antídoto que tiene contra esa gente el sonreír, pues de esa forma usted evita que alguien le robe su chispa.
Insisto en decirle que es preciso que no se deje contagiar de esos ‘roba energías’. Al final esos que le quieren alterar su paz tendrán que ‘morderse la lengua’ de la rabia al ver que usted está bien.
Lo estoy invitando a reflexionar y a comprender la importancia que tiene el labrar su mundo, sin necesidad de usar ‘plaguicidas’ que espanten a quienes quieren dañar sus ‘plantaciones’.
Su trabajo y su buena actitud serán los mejores ‘espantapájaros’ para alejar, no solo las malas energías, sino también a todos los que quieran perjudicarlo.
Si no permite que esos ‘cuervos’ lo destruyan, ellos mismos se alejarán de su alrededor. Si pese a estos consejos sigue atormentado por esta situación, puede invocar la Bendición de Dios.
La gente criticona puede con su veneno ocasionar problemas en los jardines de primavera y hasta pueden arrancar una hilera de maíz, brotada de manera reciente, para comerse las semillas restantes. Sin embargo, la confianza en usted mismo, además de su fe en el Altísimo, serán sus grandes neutralizadores.




