Espiritualidad | ¡Juntos superaremos los obstáculos!

Más allá de la difícil realidad que afrontamos, se pueden descubrir y aprender nuevas formas de superar los obstáculos. Si recuperamos la fe, podremos cantar victoria.
Solemos acudir a Dios después de cada ‘bofetada’ que nos da la vida. Nos aferramos a Él tras las crisis o cuando nos sentimos vulnerables. ¡Eso está bien! En últimas la Misericordia del Señor es muy grande y a su lado las cosas son más fáciles de sobrellevar.
También es común que, al tocar fondo, seamos empujados por nuestra fe para enfrentar los retos. Gracias a ella podemos superar cada obstáculo.
Después, cuando salimos del camino trillado, empezamos a explorar maneras diferentes de hacer algo o indagamos respuestas más certeras.
Nótese que, al menos hasta este párrafo, he hablado en plural, porque eso es lo que nos está sucedido a todos en este momento de nuestra vida, a propósito de la pandemia.
Las crisis llegan de repente y nada está escriturado. Es probable que nos desesperemos, pero con un gota de fe podremos empezar a ver la luz.
Es normal que estemos preocupados. Lo que estamos pasando es una situación que nos está obligando a cambiar nuestro estilo de vida.
Todo lo que estábamos acostumbrados a hacer se derribó y eso, como es apenas obvio, genera emociones que se liberan de manera intempestiva.
No obstante, no se nos está permitido desfallecer, más allá de que sean tiempos adversos. Yo sé que la situación económica está desesperante para muchos y que la incertidumbre se ha venido apoderando de nuestros pensamientos. Sin embargo, no podemos aislarnos o acostumbrarnos a la crisis; si no planeamos el paso que vamos a dar, nos vamos a terminar asfixiando.
La clave antes de hacer cualquier otra cosa es subir el ánimo ‘sí o sí’. De esta forma empezaremos a analizar lo que nos ocurre con la mayor claridad posible.
Veamos lo que nos está pasando solo como una ‘piedra’ que nos encontramos en el camino y que debemos desalojar de nuestro trayecto.
Nos corresponde enderezar el camino para levantarnos cuanto antes.
Debemos reflexionar tras cada problema que afrontemos, meditar y encontrar los mensajes que la vida nos quiere dar con estos golpes y, en general, con todo lo que surja de aquí en adelante. La idea es que aprendamos de cada situación para no recaer.
Todo lo que hagamos dependerá de nuestra actitud, nada llegará de afuera.
Si nos esforzamos, podemos superarnos; y si buscamos alternativas, las encontraremos. Mejor dicho: si queremos, lograremos lo que nos propongamos.
¡Adiós a la quejadera!
No nos creamos el cuento de que esa es la vida que nos tocó padecer. No dejemos que termine este día sin haber intentado ser felices, a pesar de lo que estamos viviendo.
No nos dejemos vencer por el desaliento ni permitamos que esta pandemia nos quite el derecho que tenemos de salir adelante.
Y algo muy importante: solicitémosle a Dios que nos ilumine con su Luz y Misericordia, para caminar con fuerza en medio de este tiempo de adversidad. Amén.
Por: Euclides Kilô Ardila



