ESPIRITUALIDADTENDENCIAS

Espiritualidad | Proyéctese en grande y no hable en diminutivo

Por alguna razón muchas personas hablan, piensan y actúan en ‘diminutivo’ en varios campos de sus vidas, sin darse cuenta de que de esta forma empobrecen su prosperidad. ¿Es usted así?

Solemos hablar en diminutivo. Desde niños nos enseñaron a adornar las palabras y a ponerles un supuesto ‘toque de ternura’.

Sin embargo, ese estilo de hablar puede incidir en nuestros planes y en la misma formación, sobre todo cuando ya somos hombres ‘hechos y derechos’.

Y no se trata solo de la forma de pronunciar o la entonación, sino también del mensaje que le estamos enviando a nuestro cerebro para que todo lo que hagamos sea literalmente ‘pequeño’.

No solo nos valemos del diminutivo para minimizar nuestras propias situaciones o cosas, sino también para verlas como insignificantes e intrascendentes, cuando ellas no son así.

Aunque muchos no crean en lo aquí expuesto y lo reduzcan a un asunto lingüístico o cultural, soy de los que cree que el ‘ito’ que les ponemos a las palabras con las que definimos nuestras metas terminan minimizándolas.

Tal vez por eso me atrevo a declararle la guerra a esta forma de pronunciar los ideales. ¡No podemos devaluar las iniciativas con los insidiosos diminutivos!

Eso sí, creo conveniente precisar que el tema del que hablo está enfocado en nuestra forma de visualizar nuestros propósitos.

Hago tal aclaración porque no veo nada de malo en agregarle el ‘ito’ al nombre de una persona por la que se tiene aprecio.

En mi caso personal, me agrada mucho que mis amigos más íntimos o aquellas personas por las que siento cariño, a pesar de que no formen parte de mi círculo más cercano, me llamen así. ¡Es claro que en el nombre es solo una forma de expresar afecto verbalmente y punto!

Cosa distinta es cuando usted, yo y todos solo aspiramos a diseñar ‘proyectitos’. La verdad es que no queremos ganar unos ‘pesitos’, ni comprar una ‘casita’ ni mucho menos conseguir un ‘trabajito’. Es mejor tener una cifra clara de cuánto dinero queremos ganar, de hablar de la gran casa o del apartamento que vamos a adquirir y sobre todo del importante puesto que deseamos alcanzar en la empresa en donde trabajamos.

¿Es usted de los que piensa y habla en diminutivo?

¡Mucho cuidado!

Insisto en decirle que usted es del ‘tamaño’ de sus palabras y de sus pensamientos.

Está demostrado que siempre nuestra personalidad se pone en evidencia por las expresiones que utilizamos. Incluso en el tema de la prosperidad el hablar en pequeño es, de manera literal, reducir o empequeñecer las finanzas.

Yo sé que es fundamental reconocer que la lengua es parte de la cultura y que hay que respetarla, pero a la hora de diseñar cualquier reto es mejor proyectarse en grande.

De ahora en adelante, cuando optemos por darles forma a nuestros anhelos no tengamos límite alguno, entre otras cosas, porque la vida debe ser aprovechada al máximo, nunca al mínimo. ¿No les parece?

Por: Euclides Kilô A

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba