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Espiritualidad | Ser fuerte ante las dificultades

¡No se deje dominar por las situaciones adversas! La misión que debe asumir con ellas consiste en superarlas con dignidad, decoro y mucha entereza.

Tal vez durante los últimos meses, tras esta larga temporada de pandemia, usted ha afrontado una permanente lucha contra la adversidad y de pronto cree que su mundo se le ha ido en un continuo arte de batallar.

Pese a ello debe admitir que hoy es un vencedor, pues en medio de tantas noticias negativas ha logrado conservar la entereza suficiente como para moldear y fortificar su carácter y personalidad.

Y no se trata de que haya tenido que ser fuerte solo porque ‘la vida es así’. Lo que ha sucedido es que tal vez, sin darse cuenta, entendió que la clave para derrotar la adversidad está dentro de usted mismo y que nada de afuera debe turbarlo.

Reconozca que, a pesar de las situaciones difíciles vividas, ha sido resiliente y de manera particular ha logrado afrontar esas circunstancias que lo han llevado al máximo.

¿Sabe algo? A usted, a mí y en general a todos este tiempo de pandemia nos enseñó que ser fuertes siempre será la mejor opción y que esa templanza al final nos deja buenos dividendos.

También es importante comprender que en los momentos difíciles nos corresponde dar pasos decisivos, a pesar de que la incertidumbre se apodere de nosotros.

Más allá de que las situaciones nos produzcan mucha angustia, debemos ser valientes y decididos. ¡No podemos dejarnos derrotar sin ponerle el pecho a la brisa!

Hay que tener el coraje necesario y actuar con inteligencia para no sentirnos arrinconados. De ahí la importancia de afianzar nuestro espíritu y nuestra capacidad de superación. ¡Si nos lo proponemos, lograremos lo que queramos!

Tendremos que luchar contra viento y marea para no dejarnos arrastrar por las preocupaciones, razón por la cual debemos mantener en alerta todos nuestros sentidos y actuar con extremada prudencia para no decaer con los problemas.

Lo rescatable de las vicisitudes es que, a la par con ellas, se nos presentan valiosas oportunidades para tomar consciencia de la importancia de mejorar la forma de comunicarnos con Dios, no tanto con las palabras y los pensamientos sino con la energía amorosa que sale de nuestro propio corazón.

Cuando logramos de verdad una comunicación permanente y con la fe puesta en el Creador, descubrimos que las situaciones difíciles no son otras cosas que retos y oportunidades que llegan a nuestra vida para moldear nuestro carácter y hacernos crecer.

Con ese grado de conciencia y con la Bendición del Altísimo, gozamos de un renovado impulso para luchar por los cambios que consideremos importantes para la mejoría de nuestro nivel de vida. ¡Así que, venga lo que venga, nuestro deber es seguir adelante!

Por: Euclides Kilo Ardila

 

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