Espiritualidad | Somos lo que somos, de nada nos sirve aparentar

Nada sacamos con vivir de apariencias, el éxito de ser feliz consiste de manera precisa en ser nosotros mismos. Recordemos que ser auténticos es sentirnos bien, independientemente de las circunstancias en las que nos encontremos.
Existen unas simpáticas palabras que funcionan como un ‘espejo’, entre otras cosas, porque se leen igual al derecho y al revés. A ellas la Real Academia de la Lengua las llama así: ‘palíndromos’.
Pero bueno, esta no es una clase de español y la idea no es hablar de tal figura idiomática.
Es más bien una ‘excusa’ para referirnos a aquellas personas que no olvidan quienes son, que se muestran coherentes en su hablar y en su actuar y, sobre todo, que siempre se comportan bajo sus principios y despliegan los valores del respeto, la honestidad y el decoro, entre otros.
La verdad es que para muchos comportarse así resulta una ‘puesta en escena’ muy difícil en estos tiempos, dado el mundo de apariencias en el que estamos inmersos.
Usted dirá que no es así y lo felicito por mostrar lo mejor de su esencia. No obstante, tendrá que reconocer que en ocasiones suele lamentarse por lo que no tiene y hasta quisiera gozar de las bendiciones que irradian a otros.
¿Por qué pasa esto?
Sucede que nos obnubilamos con modelos que nos muestran estrategias de cómo ser exitosos y eso nos hace reflejarles a los demás caras que no poseemos.
Por eso insisto en decir que ser auténtico pareciera hoy un libreto difícil de llevar al pie de la letra, y obviamente se complica más al intentar interpretarlo.
No está bien lamentarnos por lo que no tenemos. Es mejor trabajar para lograr las cosas que tanto anhelamos, pero desde nuestras posibilidades, con los esfuerzos propios y teniendo claro que no podemos presumir nada ante nadie.
Deberíamos ser ‘palíndromos’, tal y como lo referencié en el inicio de este texto de Espiritualidad. Es decir, podríamos aprender a vernos tal cual somos, por dentro y por fuera, al derecho y al revés.
Ser auténticos significa ser íntegros y no aspirar a nada distinto a conservar nuestra propia esencia, sin tener en cuenta modelos externos, modas, tradiciones, caprichos o creencias de los demás. ¡Claro está que lo más importante es aceptar las limitaciones y las cualidades de cada quien!
Debemos aprender a vivir la realidad, a corregir nuestros errores y a amarnos, sin caer en el egoísmo o en el egocentrismo.
Si nos respetamos a nosotros mismos, nos podremos aceptar. Además, así reconocemos que si bien tenemos muchas actitudes por mejorar, también desplegamos grandes cualidades.
Lograr ser lo que somos tiene más poder y fuerza que intentar aparentar lo que no nace de nuestro corazón.
Actuar a partir de lo que simplemente somos es uno de los grandes pasos, no solo para lograr confianza y conocimiento personal, sino para darnos el poder de crecer en la vida. El tema de la autenticidad es claro: somos o no somos.
Por: Euclides Kilô A




