VIDA Y SALUD

No basta con enjuagarlo: el método sencillo para eliminar bacterias del cepillo dental

Muchas personas creen que enjuagar el cepillo de dientes después de usarlo es suficiente. Sin embargo, especialistas advierten que las cerdas pueden acumular bacterias si no se limpian adecuadamente y se guardan húmedas en el baño.

Aunque el cepillo de dientes es una herramienta esencial para la higiene oral, pocas personas piensan en su limpieza más allá de un simple enjuague. Lo cierto es que entre las cerdas pueden quedar restos de pasta, comida y bacterias que no siempre se eliminan con agua. Si además se guarda húmedo en un baño con poca ventilación, el ambiente favorece la proliferación de microorganismos. Por eso, expertos recomiendan realizar una desinfección periódica. En Panorama del San Jorge le contamos cómo hacerlo de forma sencilla.

El primer paso comienza justo después del cepillado. Para una limpieza adecuada, se recomienda colocar el cepillo bajo el chorro de agua y frotar suavemente las cerdas con el pulgar para desprender cualquier residuo de pasta o alimentos. Luego es importante sacudirlo para retirar el exceso de agua y guardarlo en posición vertical, con el cabezal hacia arriba. Este detalle ayuda a que el agua escurra y evita que la humedad quede atrapada en las cerdas.

También es clave evitar guardar el cepillo en fundas plásticas cerradas. Aunque muchos lo hacen por higiene, estos protectores pueden retener la humedad y crear un ambiente propicio para hongos o bacterias. Lo ideal es permitir que el aire circule libremente para que el cepillo se seque de manera natural.

Para una desinfección más profunda, una vez por semana se pueden usar productos comunes del hogar. Una opción es sumergir el cabezal del cepillo en agua oxigenada al 3 % durante unos diez minutos. También se puede utilizar vinagre blanco durante quince minutos para ayudar a eliminar bacterias y residuos minerales. Otra alternativa rápida es dejarlo un par de minutos en enjuague bucal con agentes antibacterianos. Después de cualquiera de estos métodos, se recomienda enjuagar bien el cepillo con agua y dejarlo secar en posición vertical.

Los especialistas también advierten sobre prácticas que deben evitarse. Hervir el cepillo puede deformar las cerdas de nailon y afectar su capacidad de limpieza, mientras que el uso de cloro o lejía representa un riesgo porque estos químicos pueden quedar atrapados en el plástico y resultar irritantes para la boca. Además, recuerdan que ningún método de desinfección reemplaza el cambio periódico del cepillo, que debe hacerse aproximadamente cada tres meses o después de haber estado enfermo.

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