VIDA Y SALUD

La ciencia revela cómo el ejercicio es clave para borrar malos recuerdos

¿Cansado de que los malos recuerdos te persigan? La neurociencia nos trae una gran noticia: mover el cuerpo no solo te pone en forma, ¡también podría ayudarte a "resetear" tu mente!

¿Y si esa frase de «dale duro al gym y no le des más vueltas» tuviera una base científica sólida? Pues sí, más allá de los batidos de proteínas y las selfies frente al espejo, recientes investigaciones nos confirman que el ejercicio físico podría ser la clave para atenuar o incluso «borrar» esos recuerdos traumáticos que tanto nos afectan. Es una revelación fascinante que trasciende el «broscience» y se adentra en la neurociencia más pura.

El secreto reside en el hipocampo, esa región cerebral vital para la memoria. Allí, en una zona específica, se da un proceso asombroso llamado neurogénesis adulta, donde nacen nuevas neuronas. Estas células «recién estrenadas» se integran en nuestros circuitos cerebrales, creando nuevas conexiones que, curiosamente, no solo nos ayudan a aprender, sino que también desestabilizan y renuevan los recuerdos que ya no nos sirven, permitiendo al cerebro hacer espacio y renovarse.

Científicos han demostrado en ratones que aumentar esta neurogénesis tras una experiencia traumática reduce drásticamente el impacto de esa vivencia y sus síntomas de estrés asociados. Los animales mostraron menos ansiedad y una mejor capacidad para «extinguir» los recuerdos de miedo. ¿Cómo lo logramos? Sencillo: ¡con ejercicio! Ya sea cardio, pesas o simplemente manteniéndonos activos, la actividad física favorece la formación de estas neuronas gracias a moléculas como el BDNF, que actúa como un «fertilizante» cerebral.

Pero ojo, el tiempo es oro. Los expertos advierten que esta capacidad de «olvidar saludablemente» solo funciona mientras los recuerdos traumáticos aún dependen del hipocampo. Si esperamos demasiado y se consolidan en otras áreas del cerebro, su impacto será más difícil de mitigar con el ejercicio. Además, la ciencia nos regala otro dato vital: el lactato liberado al ejercitarnos potencia la memoria, estimulando la producción de BDNF, esa proteína fundamental para codificar nuevos recuerdos. Así que, sin duda, tu «gymbro» tenía razón.

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